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COCINANDO LA CREATIVIDAD |
Si ocurriera como en el Ensayo sobre la Lucidez de José Saramago, que todos fuéramos por la vida despiertos y pensantes, podríamos llegar a apreciar los detalles más hermosos de ésta. Se nos manifestarían en todo su esplendor las cosas bellas, verdaderas y buenas. Transitando despiertos tendríamos más oportunidades para ser creativos. La creatividad es hija, en cierta medida, de la lucidez. No de toda lucidez, sin embargo, brota creatividad, pero sin aquella no es posible ésta. A la sazón, la lucidez nos permite saborear la creatividad del otro. Nos permite ver lo resplandeciente de las cosas. Hace unas noches me invitaron a una cena maravillosa. Me tropecé con sabores ignotos, mezclas inauditas, texturas irreconocibles al primer paladar. Después de celebrar cada uno de los comensales la eminente destreza de la cocinera, todos coincidimos en que la creatividad desplegada por Mayra Leticia era inusual e inspiradora, incluso alguno la señaló como mágica. Ante los halagos la anfitriona, algo incómoda de tanto elogio, nos atajó con una rápida sentencia: aquí hay bien poco de inspiración. Lo que hay es mucho trabajo y mucho compartir, añadió. ¿Cómo es eso?, pregunté con una perspicaz curiosidad. Pues, dijo ella, si bien la cocina es mi hobby, la practico con frecuencia y sistematicidad y lo hago con un grupo de amigos y amigas con quienes nos juntamos a preparar nuevas recetas y compartir aquellas que vamos descubriendo cuando cocinamos cada uno en sus casas. Practicamos juntos e inventamos en el momento y probamos los platos de unos y de otros.
Como ya he dicho antes la creatividad no sólo es el fruto de la inspiración. Hay que trabajar duro para conseguir ser creativos: practicar, practicar mucho y equivocarse. Pero igualmente la creatividad no emerge en cualquier lugar. Mayra Leticia y sus amigos, por ejemplo, han creado un entorno estimulante para sus ejercicios creativos de cocina. De hecho hay ambientes que la inhiben, que no posibilitan que brote la creatividad. Por tanto, cabe razonablemente hacerse la pregunta: ¿en qué hábitat se produce la creatividad?. Hasta donde sé, y en especial para las organizaciones, esa respuesta nos lleva a pensar que las Comunidades de Práctica (CoP) son el ecosistema idóneo para producir creatividad. Las CoPs son un espacio de encuentro entre personas que tienen intereses y objetivos comunes en el cual interactúan para la generación, intercambio y asimilación de experiencias alrededor de áreas de aplicación específicas con objetivos bien definidos. El grupo de amigos que se reúnen a cocinar, sin saberlo han creado una CoPs informal.
Las nuevas organizaciones debieran desarrollar este tipo de espacios creativos para pensar y re-pensarse. El conocimiento es fruto de millones de actos creativos. Las CoPs permiten conducir estos actos para gestionar ese conocimiento y llevarlo a la innovación. Las CoPs albergan por su propia naturaleza -híbrida, relacional- actividades creativas relacionadas especialmente con la redefinición de problemas y la toma de decisiones. En general, estos espacios son de carácter informal y ad-hoc. Es decir, se crean fuera de las estructura orgánica de la organización y para un objetivo muy particular, que una vez cumplido no requieren de continuidad, aunque podría haberla también.
¿Qué permite una CoPs?
A las empresas y organizaciones les permite focalizar el talento. Esto es, centrar el esfuerzo y la experiencia de personas diversas en aquellos temas que son de interés para la organización. Alinear el talento de las personas con los objetivos de negocio es una de las clave de bóveda del éxito empresarial de los tiempos que corren. Por otro lado, las CoPs posibilitan la creación de redes dentro de la organización. Las estructuras estancas y jerárquicas no estimulan el trabajo colaborativo y en red. La naturaleza compleja de la mayoría de los problemas que enfrentan las organizaciones demandan abordajes multidisciplinares que las organizaciones tradicionales no son capaces de asumir, pero que las CoPs pueden perfectamente hacerse cargo de esta nueva realidad. Finalmente, las CoPs permiten aprovechar el conocimiento individual de las personas y analizarlo para desarrollar una memoria corporativa. Traducir el capital intelectual de la organización en un conocimiento corporativo tiene un gran valor para la estrategia de cualquier organización. El conocimiento, como hemos dicho en otras ocasiones, pertenece a las personas, explicitarlo, almacenarlo, difundirlo y explotarlo, debería ser una meta de toda organización.
Las CoPs permiten además estructurar mejor los grupos de trabajo con reglas y roles mejor definidos. Estos espacios de trabajo creativo no se pueden dejar al albur del azar. Para que desplieguen todo su potencial, se requiere de un rayado de cancha y de una buena definición de quién es quién y quién hace qué. Esto posibilita, por otro lado, una mejor planificación de los recursos de trabajo, ya sea los tecnológicos como los organizativos. Los resultados obtenidos en una CoPs pueden, a través de ella misma, ser comunicados, sensibilizados y difundidos a toda la organización.
Las CoPs, por último, como espacios de intercambio, hacen posible que el conocimiento de las personas fluya de unas a otras, generando nuevo conocimiento. Este proceso embebido en una estructura semi-formal o informal, pero reconocida por la organización, facilita la incorporación de herramientas y criterios de gestión que permita explotar el conocimiento como factor de productividad de negocio.
La creatividad que la innovación requiere no puede dejarse a la suerte de lo que venga. En un almuerzo con un amigo me explicaba que los futbolistas chilenos son buenos hasta los 18 años y nada tienen que envidiarle a los mejores. La naturaleza les proveyó unas buenas condiciones que luego deben reafirmarse en un contexto que las asegure, las mejore y las adapte. Sin embargo, en nuestro país ese ambiente potenciador no existe, por tanto comienza la decadencia. Lo mismo podría decirse de Mayra Leticia y sus amigos cocineros. Ellos han creado un contexto que fomenta y facilita la creatividad que no es igual a la suma de las creatividades individuales. Ese contexto, que es bastante parecido a una CoPs, estimula unas propiedades emergentes del grupo que no existen en cada uno de ellos individualmente considerados. Si no somos capaces de generar el espacio para que la creatividad germine, permanecerá durmiendo el sueño de los justos. La gente hará sólo lo que le dicen que haga o lo que siempre hace. El desafío es, entonces, cómo crear en nuestras organizaciones, pensadas para fabricar productos en serie, espacios que alberguen a los knowledge workers y desde allí catalicen las nuevas ideas, de las que al fin y al cabo depende la sostenibilidad (sobrevivencia) de la organización.
Joan Gou Campamar dijo...
CARLES PARRILLA dijo...
Joan Gou Campamar dijo...
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