
La
lucha por los derechos naturales del hombre se han sucedido incansablemente en los tomos de la historia de cada país. En América Latina se aprecia cómo uno de estos derechos en especial no es respetado por parte de los gobiertnos, pues pendulan entre lo tirano y lo dictatorial -con muy buenos sastres, eso sí, que los disfrazan a la perfección de lo que no son-.
¿Cómo evolucionará este derecho -natural- llamado LIBERTAD DE EXPRESIÓN en la era digital? Como CM de un portal que genera y recopila valoraciones acerca de un destino o lugar determinado, recibo todas las semanas mensajes donde se deja entrever un atentado contra este derecho.
El uso de internet como medio de comunicación se ha expandido explosiva e impetuosamente. Las empresas y los hoteles están percatándose de que está circulando información en internet acerca de los mismos que pueden afectar a su reputación; la respuesta a este descubrimiento es variado:
- Hay quien considera esta información como
un guía útil para mejorar el servicio al cliente y se propone utilizar la crítica de forma positiva.
- Hay quien opta por
amenazar a aquel que ha expresado su opinión acerca de su empresa, y no públicamente, claro. Este es el mensaje que he recibido ayer por
la tarde, y os aseguro que recibo varios de estos todos los meses:
Hola Prisilla, te escribo para comentarte lo que me ha pasado con una opinión que he solicitado que me borren (es del hotel XXXX). Los dueños la han leído y se han ofendido mucho, aunque yo no cuento ninguna mentira ni escribo en todo ofensivo, pero han amenazado con denunciarme y he preferido pediros que la borréis y evitarme problemas mayores. Además esto es un pueblo pequeño, mi padre tiene un negocio aquí, mi marido también, y esta gente podría llegar a perjudicarles y eso sí que no lo quiero. Lo he comentado con el usuario administrador YYY y me dijo que te avisara a ti también. Espero que me la podáis borrar (ya he avisado en mantenimiento de la base de datos) y así quedarme tranquila. Muchas gracias
Sólo en este caso me gustaría reivindicar que no sólo es necesaria una normativa que aseguren unas reglas del juego más limpias y un control más eficiente de la reputación de las empresas, sino también una que asegure la libertad de opinión -digital-, que permita que alguien pueda opinar y expresar su opinión libremente, sin miedo a recibir amenazas y sin necesidad de firmar anóninamente.
¡Necesitas ser un miembro de Turismo 2.0 para añadir comentarios!
Únete a esta red