Llevamos tiempo hablando del nuevo paradigma en red. De cómo
el cliente toma la palabra y se desarrolla en red. De cómo ese mismo cliente es un
constructor de la identidad de las propias empresas y cómo esa construcción y capacidad de prescripción incide directamente en la productividad de las empresas y destinos. Hablamos, por ponerle un nombre, de los
proKsumers. De clientes que
quieren construir sus vacaciones y sus propias experincias.
Pero es lógico entender que aún una alta alta cantidad de clientes, aunque esa sea la tendencia, no es de ese perfil. Y que
la inmensa mayoría de las empresas y destinos, mucho menos. Hay que ir adaptándose y compañamando el cambio y transformación. Ni todo blanco ni todo negro. Pero tampoco todo grises. Hay que ir
adaptandose a negros, blancos, grises,…
Que un destino mantenga su posición en atraer al turista tradicional de paquete tiene su lógica. Que quiera fomentar los segmentos rural, naútico,…tiene toda su lógica y buenhacer. Que quiera ir más allá y fomentar microsegmentos como rutas enológicas, ornitológicas,… me parece más lógico aún y bien orientado (vamos, si tiene recursos competitivos para ello).
Pero todo ello siempre se sigue haciendo porque mentalmente (independientemente de la lógica comercial) parece que es más fácil etiquetar productos. Se pretende siempre que sea la oferta la que mande, controle y dicte por dónde ir. No se está preparado para la incertidumbre y la adaptación. Y qué pasa con el turista del nuevo paradigma. Ese turista que puede ir a tanto a la playa y no dar palo más que eso en todas sus vacaciones, como ese que quiere organizarse él mismo sus visitas a museos y actividades de ocio en la naturaleza.
El turista del paradigma en red no se diferencia por el producto turístico que consume (otra cosa es que el sesgo actual entre tipos de clientes más conectados sean de un perfil quizás más concreto, pero el tiempo eliminará ese sesgo, como es lógico). Se diferencia por su nuevo rol en el sistema turístico: crea, mezcla, comparte, consume (proKsumer). El lema del
movimiento punk “
Do it yourself” está más vivo y con más lógica que nunca en el paradigma en red. También ahora parece que se habla de
edupunk para adaptar la idea a las nuevas formas de aprendizaje.
Con este post quería proponer la idea del concepto de los punk trips para resaltar que, aún en un mundo dirigido por mentes cartesianas que necesitan una etiqueta para entender la abstracción de que los destinos son redes creadas por los propios turistas, existe un segmento de clientes que quieren tomar el mando en la construcción de sus vacaciones y experiencias. Quizás con una etiqueta que parezca en sí mismo un producto segmentado, pueda ayudar a las empresas y destinos su transformación mental a que pierden el control y que su nuevo rol es facilitar y acompañar en la creación de productos turísticos: los punk trips. A lo mejor así es más fácil y justificable el poder empezar a orientarse hacia la tendencia del nuevo paradigma.
jaja...en qué isla estás de las Canarias?
Yo viví 4 en Lanzarote!
Salud al God save the punktrip!