A partir de la facilidad percibida por los habitantes de una zona determinada de generar recursos económicos a través de la actividad turística se genera una tendencia en el que tiende a
abandonarse la actividades tradicionales.
La consecuencia de
este abandono es la excesiva dependencia al destino de la llegada de
personas de fuera. La causa es la falta de interés por lo tradicional
por parte de una población que ve que el éxito está en establecer
mayores relaciones económicas con los visitantes con lo que se genera
un impacto económico, cultural y social y muchas veces medioambiental.
Las pequeñas comunidades no pueden ni deben exponerse a vivirunicamente del turismo. Esto afectará negativamente a la sostenibilidad
de la economía de la región porque tarde o temprano llegará una
crisis, una mala noticia, un huracán, unas lluvias mal dadas, un
atentado a 500kms, un secuestro en la parte del mundo donde vives, etc y
se acabó. En dos años no viene más gente... Y las cosechas sin
sembrar.
Este peligro real y tan repetido en tantas zonas en
todo el mundo es el que hay que tratar de evitar y por tanto se hace
importante un espacio en el que el turismo sea un apoyo a la estructura
económica tradicional y no una solución a todos los problemas. La
razón es que el turismo trae una enorme potencia de desarrollo tanto en
capital humano cómo económico pero, en caso de éxito, genera una
presión insufrible para la comunidad local tanto en social, cultural,
medioambiental como económico.
En una apuesta territorial por
la actividad turística no se debe hacer una apuesta todo o nada. Porque
aunque el todo sea exitoso va corroyendo el territorio hasta que deje
de ser atractivo para los visitantes. El valor de este territorio es
cada vez menor y necesitas generar más facilidades, normalmente bajando
precios, para que la demanda siga consumiendo unos productos cada vez
más devaluados.
Posibles soluciones consiste en una
planificación en la que el turismo forme parte de un todo que retro
alimenta el resto de la actividad así cómo se beneficia del resto del desarrollo económico de la región. Para ello se debe de apoyar la
compra de insumos locales por parte de los empresarios turísticos y el
desarrollo de regímenes de alojamiento que permitan la utilización de
una oferta complementaria por parte de los viajeros para que el
beneficio turístico esté igualmente repartido de tal manera que se
convierta en una lluvia fina que riega lo preexistente y no un empacho
de agua que lo inunda todo.
Por otra parte es interesante la
puesta en marcha de talleres de formación-sensibilización entre la
población local para que ésta pueda ser consciente de lo que significa el monocultivo turístico y actúe en consecuencia.
Finalmente es
bueno estudiar estrategias de marketing no costosas y que busquen al
cliente directo... No se trata de traer a cuanta más gente mejor sino a
traer aquellos realmente interesados en lo que puedo ofrecer y que
paguen por ello un precio justo.Y esto me hace pensar en destinos de las
dos partes del mundo, los pobres y los ricos, el norte y el sur...
España tiene este problema, al igual que, por ejemplo, el incipiente
negocio turístico en Mauritania.
España (Artículo
de Manuel Vicent) es un enorme ejemplo para que hablemos de todos
estos problemas de la actividad turística en territorios empobrecidos
pues si hay un país que deba agradecerle al mismo tiempo que reprocharle
cosas al turismo es España. Salíamos renqueantes de una posguerra, del
aislamiento, de la oscuridad y, de repente, el turismo trajo capital
extranjero, ideas frescas y enormes dosis de ladrillo con el que
sustentar el paso de país pobre a país rico.
Hoy es uno de los
destinos más importantes del mundo aunque mantener toda la enorme
maquinaria ha costado (y sigue costando) la parcelación de toda la
costa mediterránea en establecimientos donde bajo un disfraz de
servicio al turismo se escondía el lobo de la especulación inmobiliaria. Esto, evidentemente, quita valor al territorio.
Sintomático
es el caso de Marbella donde en esta crisis económica estamos viendo
cómo el control de los servicios turísticos por especuladores (Declaraciones
del Consejero de Turismo de Andalucía el pasado viernes) está
generando una serie de cierres empresariales que huelen a construcción
de segunda vivienda que proyecte un mayor beneficio para unos
empresarios obsesionados en el corto plazo y trabajar lo menos posible.
En
Mauritania el problema ha sido que el incipiente nacimiento de la
actividad turística ha venido acompañado, al menos en el mercado
español, con una acumulación de noticias sobre Al-Qaeda y el terrorismo
fundamentalista de corte islamista. En este caso fue especialmente duro
el caso del París-Dakar que pasó a convertirse un París-Dakar en Chile
Argentina??? en su edición del 2008. Al año siguiente tres cooperantes
son secuestrados en las carreteras del desierto mauritano.
Todos
estos mensajes han hecho que a Mauritania no vaya ni el Tato. Por
tanto los guías turísticos, los alojamientos preparados, las aldeas
donde iban los grupos de acompañantes del rally generando una relación
de dependencia al regalar libros y lapices (y ropa, y pozos). Estos grupos humanos se han quedado sin la demanda que les permitía crecer y
los grupos salafistas son, cada vez más, los mejores turistas de un
territorio abonado en el descontento...
Más información en http://haciaunturismoresponsable.ning.com


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