En una nota publicada en Hosteltur se dice que España pierde posiciones en lo que al negocio del turismo se refiere. Vaya novedad, pero tal como dice el Foro Económico Mundial, no es culpa de la crisis económica mundial, sino de la escalada de otros países. O sea, competencia pura.
Estoy de acuerdo con algunas opiniones al señalar que se debería mejorar la seguridad en las carreteras, incentivar y facilitar la puesta en marcha de nuevas empresas dedicadas al turismo y crear conciencia ambiental en los ciudadanos de este país.
Hasta ahí estamos de acuerdo, pero no así con respecto a lo que se dice de recursos naturales. España los tiene y muy buenos. Los hay para todos los gustos y edades. Tal y como sucede con los recursos culturales, donde España se encuentra entre las primeras posiciones del ranking tan particular en el que posicionan a los distintos países.
Ahora bien, otro factor a tener en cuenta en cuanto a la merma de turismo internacional en España y que a mi parecer es bastante preocupante, es la forma en que se trata al turista extranjero al llegar a España.
A pesar de que el Foro Económico Mundial dice aplaudir “el hecho de que el Gobierno español considere el turismo como una prioridad y destacar las campañas publicitarias y que está presente en casi todos los eventos turísticos internacionales”, resulta de muy mal gusto el hecho de que, a pesar de no exigir visa a los turistas extranjeros de ciertos países, al llegar a Barajas no les guste su apariencia a los oficiales de inmigración y “los manden de vuelta” a sus países de origen sin una explicación coherente y una razón fundamentada.
Considero que para mantener a nuestra linda España con sus magníficas bondades naturales, culturales y de muy buena infraestructura turística en el primer nivel de competitividad que merece; debemos aunar criterios entre empresarios del sector y el gobierno con una política de real apoyo a nuevos emprendimientos -sin amiguismos de por medio- como también a quienes ya están trabajando en el sector y necesitan de cierta ayuda para actualizar sus instalaciones y/o acceder a la tecnología del momento.
No le carguemos las culpas a la crisis económica internacional ni veamos fantasmas. Pongamos manos a la obra, cuidemos y mejoremos lo que tenemos y no perdamos de vista a nuestra competencia. No esperemos que a ellos les vaya mal sino que a nosotros nos vaya mucho mejor.
En tiempos difíciles es cuando se ven los verdaderos líderes, aquellos dispuestos a afrontar y llevar a cabo los cambios que haga falta no solo para mantenerse sino para superarse día a día. España puede y debe recuperar su liderazgo y competitividad en la industria sin chimeneas: el turismo.
¡Necesitas ser un miembro de Turismo 2.0 para añadir comentarios!
Participar en Turismo 2.0