Iria estaba tensa. Eran las 21’50 horas y, en diez minutos comenzaba el espectáculo que había estado preparando con todo su equipo de animación.
Después de muchas horas de ensayos para aprender las coreografías, de preparar el vestuario, después de realizar el guión del show cuidadosamente, el montaje del vídeo, adaptar la música y las luces para que cada momento estuviera sincronizado, montar la decoración en el escenario. La hora verdad estaba a punto de llegar.
Iria, una gallega encantadora, estaba tensa pero no perdía su espléndida sonrisa. Todos los chicos que forman parte de su equipo de animación estaban concentrados, conscientes de la importancia del momento, nerviosos ante un nuevo reto.
El día había transcurrido con normalidad. Cada animador había estado realizando sus tareas. Oliver y Alexandra estaban en el Mini Club para jugar con los más pequeños bajo la mirada tierna de algunos padres. Martin, Imola y Luca con las actividades deportivas, el fitness y el aquagym. Aline con los "teenagers". Iria, Federico y Olga organizando todo lo necesario para El Show. Todos, creando buen ambiente y haciendo promoción en las actividades.
La comida había sido frugal porque a las tres tenían el último ensayo entes del estreno. Después de 2 horas, faltaba preparar los últimos detalles. Iria mantenía una última reunión con todos para repasar. Todo debía salir a la perfección.
El hotel, lleno hasta la bandera, cuenta con un escenario espectacular en la zona de piscina. Una zona ajardinada, con buena iluminación y amplios espacios. Un entorno magnífico y en la plaza debía haber unas 500 ó 600 personas. Los camareros iban y venían sirviendo bebidas. En una noche así la producción puede alcanzar los 6.000.- Euros me decía la Directora del hotel. Desde algunas terrazas de las habitaciones había gente atenta a lo que iba a ocurrir.
Las luces se apagan, un momento imperceptible de tensión y, en una gran pantalla, comienza la reproducción de un vídeo musical que acompañará el show y que cubrirá los espacios muertos entre cada número musical.
Los números fueron pasando y la gente se removía en sus sillas como si quisieran participar de cada baile, saltar, subir al escenario y acompañar a los “chicos de animación”. Tras 45 minutos, el público se pone en pie, el equipo de animación sale al completo al escenario y Oli, micrófono en mano, comienza a cantar “We are the World”, es el toque emotivo y Oli consigue su propósito, alrededor de 100 personas suben al escenario y comparten ese momento con el equipo. Es la magia de la animación e Iria está emocionada. El Show ha sido un éxito y todo el trabajo realizado tiene su recompensa. Todos siguen en pie aplaudiendo. La directora me mira, satisfecha y orgullosa de su equipo. No hay mucho que decir, sólo disfrutar de este pequeño éxito.
Mañana empieza una nueva jornada, Luca, Fede, Olga, Imola, Martin, Oliver, Alexandra e Iria seguirán con sus actividades diarias, con la Mini Disco, con otros espectáculos. Pero hoy, hoy ha sido especial.
No es un cuento. Esta escena es real y se produce en muchos hoteles en toda España. Es algo que he vivido muchas veces, que me sigue emocionando y no me canso de seguir compartiendo con los chicos. Valoro profundamente su generosidad. Son jóvenes pero comprometidos con lo que representan y sigo aprendiendo con ellos. La animación es una potente herramienta para generar experiencias y emociones.
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Comentario por Ignacio Gil el agosto 5, 2010 a las 10:33pm Turismo 2.0 es la Comunidad Online del Sector Turístico. Si eres un profesional del Turismo o los Viajes, Turismo 2.0 es tu sitio.

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