Muchos apasionados por los deportes extremos eligen pasar sus vacaciones en Mendoza. Es que la región cuyana es conocida como un paraíso para la práctica de estas actividades. Los ríos cuyanos y sus rápidas constituyen las atracciones más seductoras para cualquier amante del rafting. El río Mendoza es la estrella de la película, famoso por su grado de dificultad y su nivel de adrenalina. Simplemente irresistible!
Las empresas de turismo en Mendoza se encargan de organizar distintos tipos de excursiones de rafting, con distintos niveles de complejidad, de acuerdo a las habilidades de los visitantes y al curso de agua que quieran probar.
Una de las más clásicas es la excursión al río Mendoza, clasificado como de clase III o IV. El viaje dura alrededor de 4 horas a lo largo de los 30 kilómetros de esta corriente, desde Cerro Negro hasta Potrerillos. La jornada de rafting comienza temprano, con una breve parada en la base. Allí, cada uno de los participantes recibe su equipo de seguridad y una serie de instrucciones para evitar situaciones riesgosas sobre la balsa, y todos puedan divertirse. Acto seguido, cada guía conduce a su grupo hacia la balsa y todo el mundo toma un remo.
La parte inicial del río Mendoza es bastante tranquila, lo cual permite a los ocupantes deleitarse con la vista de las montañas y las coloridas colinas. Luego, la corriente se torna un poco más violenta y empiezan los sacudones. La dirección de la balsa debe mantenerse a toda costa, por lo que se requiere un gran esfuerzo del grupo para mantenerla en camino. Afortunadamente, las rápidas alternan con secciones más calmas, y los participantes aprovechan los momentos de paz para tomarse un respiro.
Después de una corta pausa para almorzar, la excursión retoma su rumbo. La segunda parte es aún más excitante y sorprendente, debido a la gran cantidad de cascadas, algunas rápidas feroces y complicadas y las enormes rocas que aparecen en el camino. La aventura continúa entre olas y sacudidas, para gran alegría y entretenimiento de los ocupantes de la balsa. Unos metros más adelante, el río se ensancha y se torna más calmo. Señal de que la balsa está próxima a llegar a destino y el viaje ha finalizado. Es tiempo de volver al
hotel en Mendoza capital y recuperar energías para los paseos en el día siguiente. Mendoza nos depara un sinfín de actividades que los amantes de los deportes al aire libre sabrán disfrutar.
Oscar Boutto
oscarboutto@yahoo.com
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