La semana pasada recibí un email de un director de RRHH de un hotel argentino que me pedía opinión y ayuda ya que, tras implantar una serie de cambios en la gestión de los RRHH (”trabajamos en mejorar remuneraciones, condiciones de trabajo, beneficios, incentivos“), éstos no habían tenido el resultado esperado. “A 8 meses de comenzar, sigue existiendo rencor, los desempeños no han mejorados, el grado de insatisfacción aumento, y confiesan que medir al personal por el desempeño es persecutorio y desean refugiarse en reglas parejas“, decía.
A mi modo de ver, y sin tener más datos, no se tuvo en cuenta la resistencia al cambio.
Solemos considerar que los que más van a luchar por mantener el status quo van a ser los directivos. Para ellos cualquier cambio en la dirección que aquí se promueve y que se ha tratado de introducir en el hotel argentino referenciado supone una pérdida de poder. El cambio en los flujos de información y en el control de la misma que suponen estos cambios son vistos como una amenaza, porque se pasa de una estructura puramente piramidal a una en red en la que la información es multidireccional y el poder está difuminado.
Pero es que siempre olvidamos que igual o mayor resistencia vamos a encontrar en los trabajadores. Los cambios que está pidiendo el mercado en los RRHH suponen una asunción de mayores responsabilidades y esfuerzos por parte de los trabajadores. Lo que hemos propuesto en este blog está basado en el esfuerzo de la formación, la aceptación de la libertad de acción y el reconocimiento de la responsabilidad propia. Lo más sencillo para un trabajador siempre es hacer un trabajo repetitivo, que no implique mucho esfuerzo intelectual y que derive la responsabilidad hacia otras instancias. La medición del desempeño y la remuneración por objetivos nunca son bien vistos por el trabajador porque les supone asumir un compromiso al que muchas veces no está dispuesto.
Por tanto, antes de introducir modificaciones en la gestión de los RRHH de un hotel hemos de ser concientes que éstas han de ser graduales y es necesario un trabajo previo para concienciar al trabajador.
Este trabajo previo ha de estar constituido por charlas, conferencias, talleres y cursos en los que se vaya introduciendo al trabajador en la nueva filosofía de la empresa, que deberá ser objetivamente transmitible. En principio todo trabajador es válido para asumir la nueva dirección, pero si alguno no está dispuesto a asumir los cambios no debe suponer ningún trauma el comunicarle el fin de la relación laboral. Entiendo que esta es la última opción, pero es una opción más a considerar.
En definitiva, aceptar el cambio supone un esfuerzo tanto para la dirección como para los trabajadores, acostumbrados todos a vivir en una zona de confort, pero esa aceptación supone un paso previo indispensable para comenzar con los cambios mencionados y para evitar tensiones que limiten la profundidad de los mismos.
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© 2013 Creado por Albert Barra.


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