
Un recorrido gastronómico por el altiplano guatemalteco resulta una invitación para dejar atrás los restaurantes de comida rápida e ingresar en una zona donde se concentra la población indígena, intactos aún su lengua, su cultura, sus trajes y platillos tradicionales.
El ingreso por la carretera Interamericana nos obliga a pasar por Chimaltenango, departamento del subanik, un plato que se prepara en olla de barro y se cuece dentro de un hoyo. Las hojas de tamal, el recado rojo y picante con tres carnes distintas (pollo, res y cerdo) lo caracteriza.
Sigue Sololá, reconocido por el lago de Atitlán y los pueblos que se ubican a su alrededor. Cuando visite las comunidades, pregunte por “el ixguashte”, un recado de tomate y cebolla, con pepitoria tostada y molida que se sirve con repollo y ejotes. Y adelante está Quetzaltenango, donde encontrará tamales dulces, tamalillos de flor de ayote y paches de papa.

Subimos al punto más alto del altiplano, Huehuetenango, casa de la Sierra de Los Cuchumatanes. El platillo que lo representa es el pepián, un caldo de gallina cocida con pimienta y sal, al que se le agrega un recado asado con ajonjolí, canela, pimienta de chapa, pan francés, tomate, miltomate y achiote.
Nuestro recorrido llega a su fin en Quiché, nombre que quiere decir muchos árboles, y en el que, debido a la gran población indígena que la habitó en la época Precolombina, hoy encontramos la mayor diversidad lingüística del país. Aquí pregunte por los boxboles, unas bolas pequeñas de masa con manteca y sal, que se forran con hojas de puntas de güisquil o espinaca, y se cuecen sobre el comal.
Parque regional Chuiraxamoló (Sololá)

La velocidad es una de las pocas palabras, si no la única, que viene a mente en este lugar. El parque ofrece canopy y rappel, paseos a caballo, miradores, churrasqueras. En el kilómetro 148 se toma el desvío a Santa Clara La Laguna. A partir de allí, se está a 10 minutos del cruce a la entrada del parque.
Los Vahos (Quetzaltenango)

Sus piscinas de aguas termales, al mezclarse con el frío de la región, producen una espesa neblina a la que debe su nombre, Los Vahos. El lugar ofrece, además, un recorrido que permite apreciar el hermoso paisaje en las faldas del Cerro Quemado. Está entre el municipio de Xela y Almolonga.
Laguna de Magdalena (Huehuetenango)
Cascadas y aguas cristalinas envueltas por clima frío, con la intimidante sierra montañosa de Los Cuchumatanes en el horizonte. Viaje por la carretera Interamericana a Huehuetenango, tome la ruta que sube al mirador Diéguez Olaverri, en el que hay rótulos que señalan el camino.
Grutas de Cunén (Quiché)
Agua arrastrándose por el hombro de la montaña hasta que, cayendo por una pequeña cascada, se acumula en la piscina, una cavidad natural que corta la pared montañosa. Se llega a través de la carretera Interamericana hasta la cabecera de Quiché. Luego se dirige hacia el municipio de Sacapulas. La carretera cuenta con señalización al lugar.
Totonicapán

Durante el Jueves Santo, la sociedad de “judíos” (cantones de Totonicapán) se reúnen para presentar sus conmemoraciones a la tentación de Cristo. Ese mismo día, frente al Teatro Municipal, se realiza la conmemoración de “la Pasión” ladina. La noche del Sábado de Gloria se ofrece la lectura del testamento de Judas, también en el parque central. Aprovechen el viaje al departamento para ver los riscos, en Momostenango.
Fuente: El periodico
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