Plenamente consolidados, el camino para llegar al ámplio despliegue con el que cuentan, ha sido brillante.
En contraposición al desarrollo descontrolado de la costa en los años 70 y 80, en el interior (y también cerca del mar) se ha implantado una
red de hoteles rurales, casas rurales, etc, que en la ámplia mayoría de los casos satisfacen con creces la demanda del turismo básicamente del pais, aunque también, y cada vez más, la del turismo extranjero de calidad. Punto este, el de la calidad, que también contrasta con el visitante de tour operador que aún predomina en la costa en temporada alta.
Típicamente se establecen en edificios históricos o de construcción tradicional de la comarca, ese es gran parte de su encanto. Casa, alojamiento, hotel, centro de turismo, albergue…Hay para todos los
gustos y bolsillos.
Dado el natural encanto (valga la redundáncia) del Baix Empordà, el resultado no puede ser mejor. Ya hay una oferta considerable que llega hasta los pueblecitos mas escondidos; sin que estos pierdan, para nada, su personalidad.
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