Bueno. Aquí está mi primera incursión en este mundo de los blogs. Estoy pez en esto y no tengo muy claro cómo funciona. Hace tiempo que tenía ganas de hacer algo parecido, incluso mucho antes de que el mundo de los blogs fuera conocido y, quien sabe, hasta ni se había inventado. Tampoco le podré dedicar mucho tiempo, tal vez echarle un vistazo de vez en cuando por las noches, en casa, entre alguna que otra página de diario y, por supuesto, robando alguna hora de sueño pero así es esta vida del hotelero.
Desde el primer día he ido leyendo los post y los comentarios de unos y otros. He de admitir que todo es instructivo, se aprende, se corroboran ciertas teorías de las cuales me alegro no ser el único marciano que se las cree. Quien más quien menos opina, discute, argumenta sobre técncicas de gestión, marketing, recursos humanos, calidad, excelencia, planificación estratégica, etc. Sin embargo creo que todavía nadie está contando las cosas que ocurren cada día en cualquier hotel y, me imagino, en cualquier agencia de viajes, restaurante, bar, etc. Y es precisamente eso de lo que me gustaría que tratase esto.
Y para muestra un botón. Hotel de 5 estreslla de reciente apertura. Llega un cliente, español, a Recepción y, airadamente, se queja de que el microhondas de su habitación no funciona. El recepcionista, que no tiene ni idea de que el hotel tenga tal aparato en las habitaciones y antes de dar una respuesta tal vez equivocada, decide preguntarle al Jefe de Recepción. Este, igualmente, no sabe de que le están hablando y le pregunta al huésped..."¿El microhondas?" El huesped, cada vez más enojado insiste e insiste sobre el tema al punto de que ya empieza a atizar el mostrador con la palma de la mano. Ante tal situación, el Jefe de Recepción solicita la ayuda del Subdirector. Este se presenta en Recepción y le pregunta al huesped que cual es el problema. Se repite la historia: el microhondas no funciona, ha pagado muchísimo dinero por estas vacaciones, acaba de llegar y no está dispuesto a que se las amarguen.
El Subdirector, que ya tiene callo en esto, dibuja una leve sonrisa y se la ve venir. Le pregunta al huesped que donde está tal microhondas porque el hotel, hasta donde el sabe, sólo tiene microhondas en las cocinas y en el miniclub.
"Pues donde va a ser; en el armario".
Aunque parezca mentira, se estaba refiriendo a la caja fuerte electrónica. Y si uno se situa hace 5 años y medio en un hotel de la Riviera Maya seguro que se hace una composición de lugar bastante aproximada.
Espero que esta sea sólo la primera de mil y una anécdotas a las que invito a todos a que nos cuenten. Yo seguiré con el día a día, comentaré aquellos post en los que crea que puedo aportar algo y, por supuesto, intentaré seguir disfrutando de este loco mundo de la hostelería.
Saludos.
2 Comentarios
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Supongo que todos tenemos mil anécdotas... La del microhondas reconozco que no me había pasado nunca.
Los hoteles dan para muchas historias...
Recibe un cordial saludo de un colega de profesión,