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    Mucho se habla estos días de cómo esta la industria siempre desde la óptica de la persona que hace el análisis, su capacidad y conocimientos.


    Habría que empezar a hablar por segmentos, no es lo mismo un hotel de playa que uno de ciudad, aunque la finalidad sea la misma, la diferencia viene marcada por la tipologia del cliente y sus necesidades.


    En el post de Arturo Cuenllas, describe muy bien el estado de la industria muy centrado en grandes cadenas de ciudad, advirtiendo que se han convertido en negocios commodities, (en lenguaje llano), mas de lo mismo, la diferencia la marca el precio.


    Esto pasa en muchos sectores, lo intentan resolver con posicionamientos de diferenciación basados en: calidad, trato o servicio, precio.


    En el sector turístico se ha optado por el precio, es fácil de utilizar, no requiere grandes esfuerzos ni capacidades, a veces funciona, y a pesar de ello, el negocio sigue siendo rentable.


    Que un hotel, o cadena, invierta en formación, en mejorar las instalaciones, en recursos humanos premiando la inteligencia ante la presencia, automáticamente le diferenciara del resto, pero el mercado no lo sabe, hay que gastarse mucho dinero en promocionarlo y comunicarlo, esperar que el mercado se lo crea y confié en el mensaje, entre una fase y la otra esta empresa vivirá una etapa de altos costes y perdida de competitividad.


    De no hacerlo la caída del precio es constante hasta perder el control del punto muerto, a menos que un evento puntual salve la situación (ocurre habitualmente, ferias, congresos, etc.) y devuelva el fiel al centro de la rentabilidad, colgándose la medalla algún directivo avispado.


    La solución no es sencilla, el binomio “mayor inversión en mejoras acarrea desfase competitivo”, sin embargo invertir en cambiar la mentalidad de los inversores o empresarios, orientando el negocio al cliente, es una inversión poco costosa en recursos económicos, solo necesita de conocimientos y capacidad.


    A los directores de hotel habría que sacarlos de los despachos, (ahí no son efectivos) que se paseen por el hotel, por todas las áreas, hablando con los clientes, es contagioso y acabara impregnando a la organización.


    El sistema (MWA) managing wondering arround, es conocido, se creo para conocer el déficit en las prestaciones, pero su función principal es escuchar al cliente.


    El resto de herramientas en las que ocupa mayormente su tiempo: hojas de cálculo, planning, main courrants, gestiones de ROI, Yeld management, hojas de ruta, control de costes, back Office, al cliente no le sirven de nada.


    Si mañana te ofrecen dirigir un hotel y solo te exigen rentabilidad, sigue buscando.



    A veces los directores de hotel que buscan nuevas oportunidades en el mercado laboral, también han de marcar una diferenciación a lo establecido, no conformarse con encontrarlo, saber que donde les contratan cuentan con su capacidad y conocimiento, que podrá plantear estrategias, que goza de libertad de actuación en función de los objetivos y recursos.


    A veces desempeñar tareas directivas en una gran cadena, solo sirve para llevar en la solapa el pin del grupo, (imagen corporativa) el valor es el del metal en el que reposa el diseño, (en la mayoría, la base es de hierro colado) a excepción de los inversores que es de oro con alguna incrustación.


    Mi profesor un día me dijo, “si te ofrecen un contrato en una empresa de la competencia con una oferta tres veces superior a lo habitual, pregúntales, ¿a cuanta gente he de despedir?


    Hablamos constantemente del cliente, creemos que lo sabemos todo sobre el, que lo que hacemos esta enfocado a satisfacerle, sin embargo, nadie habla con el, nadie le resuelve los problemas, para ello tiene hojas a disposición, encuestas, blogs, y paginas de sugerencias, “fantástico”.


    Mi raciocinio me dice que volvamos a los origenes que nos olvidemos por un momento de las tecnologías, (al menos en la forma que las venimos utilizando, hemos sustituido el bolígrafo por el teclado).


    Es un sencillo ejercicio, ¿si nos quedáramos sin la tecnología actual, como desarrollaríamos nuestras funciones al día siguiente?


    Pues como siempre se hizo, desandar el camino recorrido, sin salirnos de la senda para retomarlo nuevamente cuando las condiciones sean favorables, lo hacen los escaladores, los navegantes, los astronautas, las multinacionales, los países, ¿Por qué no habría de hacerlo un director de hotel?, si la hosteleria destaco siempre por el trato personalizado, directo y de servicio a las personas que te han elegido para disfrutar de unas vivencias extraordinarias, es hora de romper el modelo que han introducido los tour operadores en estandarizar los procesos en el servicio a favor de la optimización de los costes debido a las altas rotaciones.


    Este fue un modelo que ayudo y contribuyo a desarrollar la industria, pero todas las etapas tienen final, llego la hora de innovar. A veces innovar es volver a lo clásico.



    Con cambiar este proceso, se solucionaría en gran medida parte de los problemas actuales.

    Lecturas recomendadas: sobre el management en este pais



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    Joan Gou Campamar Comentario por Joan Gou Campamar el enero 9, 2008 a las 1:41pm
    Si de algo disponemos gratuitamente es "tiempo" siempre que los clientes tengan "paciencia"
    Ignasi Casellas Comentario por Ignasi Casellas el enero 9, 2008 a las 1:35pm
    Buenos dias, creo que no es solo probelma de los empresarios turísticos sino del conglomerado español en general. Seguimos siendo un pais inmaduro para afrontar innovaciones empresariales que reviertan en beneficios a largo plazo tanto para el cliente interno (en este caso, beneficiios sociales) como para las empresas.

    Hay que cambiar mucho y mucho me temo que el cambio va para largo.
    Arturo Cuenllas Comentario por Arturo Cuenllas el enero 8, 2008 a las 5:13pm
    Es brillante Joan, la reflexión que haces. De hecho y si me permites, quisiera continuarla desde mi punto de vista y experiencia. Coño, de veras siento de nuevo el “ladrillo”!
    A menudo pienso, aunque no digo, que la estructura educativa, formativa y de desarrollo directivo está obsoleta. Lo peor, es que no ayuda a cambios y nuevas formas de ver los negocios turísticos desde una perspectiva más enfocada al cliente y nuestro personal.
    Considero primero, la diplomatura de turismo limitada como única formación. Siempre que no se complemente con otro tipo de formación o auto-formación, a lo largo del desarrollo. Sumamos un desarrollo interno, en muchos casos, limitado a un departamento y una misma empresa; en otros, a varios departamentos y varias empresas, pero en ambos, una misma forma de ver las cosas, de hacer las cosas y si me lo permites, de continuar haciendo las cosas mal: SEGUIMOS EL IMPERATIVO DEL SECTOR (voy a repetir esta palabra en muchas intervenciones y muchas veces, aunque parezca cansino y me quede sin saliva)
    Se suma a que una vez el directivo aterrizado en su sillón o despacho, hace lo que ha visto hacer. Y otras, lo que le imponen. Desde los corporativos tampoco se contribuye, cargando de burocracia, informes y más informes a la persona. Las cosas se aprenden y se hacen mal, porque como creo y vienes a indicar en tu post, se pierde de vista al cliente. En algunos casos, se obvia al cliente y en otros, no se le concede la importancia que debiera.
    He visto directivos que directamente no reciben al cliente, son sus subordinados quienes lo hacen. Desde luego, poco ejemplo otorgan.
    Mi visión sobre esto, es que por otro lado, si es el directivo quien debe solucionar todos los problemas o quien debe estar en primera línea constantemente, algo no va bien.
    Si puedo confiar, “relajarme” y cuento con jefes de departamento y personal base con capacidades claves, que les permite auto gestionarse y contribuir a analizar las mejoras; mejor que mejor.
    ¿Cuál es bajo mi punto de vista un estilo de dirección más eficaz?
    El que tiene un poco de todo. El directivo “hacedor” se implica y está en la acción, simplemente hace que ocurran y se hagan las cosas. El directivo "planificador", encuentra tiempo para planificar, analizar y por estos cauces, plantear nuevas estrategias y formas de hacer las cosas mejor. El directivo “controlador” sabe controlar y corregir las desviaciones. El directivo “guía” asesora, evalúa, forma y apoya a sus equipos. Pero sobre todo, el directivo que está disponible para todos y en casi, cualquier momento. Su puerta siempre está abierta y es capaz de parar un proceso de análisis, para atender a un miembro del equipo o es capaz de improvisar una rápida reunión por analizar una posible oportunidad de mejora o corrección en una desviación. Su prioridad: crear una cultura interna que centre en los clientes y ellos, como prioridad, en la razón de ser de la compañía.
    ¿Cuál es el momento que personalmente me siento mejor como directivo? Cuando estoy con mi personal, antes que los clientes.
    ¿Cuál es el que más detesto? Cualquiera que suponga no ser productivo y normalmente involucra realizar informes.