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| viernes, 22 de febrero de 2008 | |
Primero, conozcamos a su predecesora. La web 2.0 es un concepto, así que no hay que actualizar el equipo ni nada parecido. Se trata de un conjunto de premisas sobre el tipo de contenidos y aplicaciones presentes en la Red, como que todo gira entorno a comunidades de usuarios, la gestión y divulgación de la información que no sigue una estructura jerárquica rígida (favorecer las etiquetas de términos clave en detrimento de los directorios), o el favorecimiento del intercambio de información entre usuarios. Se ha llegado a decir que esta filosofía era la más democrática, dado que en muchas aplicaciones, eran los usuarios los que proponían información y eran los usuarios los que decidían lo que era interesante y lo que no. También se ha dicho que era la que más favorecía el desarrollo de nuevas tecnologías, dado que apoyaba a las pequeñas empresas más flexibles y consideraba que las aplicaciones estaban en constante fase "beta" (en desarrollo). También ha favorecido la combinación de tecnologías diferentes a la hora de crear nuevas aplicaciones para la web, los llamdados "mashups". Entonces, ¿qué es lo que impulsa la creación de un nuevo estándar de aplicaciones y contenidos a través de la Red, y qué novedades son las que nos puede ofrecer? Web 3.0 Para entender la necesidad de una Web 3.0 hay que ver cómo se accede a la información a través de los buscadores. Si un usuario desea encontrar un restaurante en su ciudad, seguramente hará una búsqueda parecida a "restaurante en ciudad real" o "comer en valencia". El buscador intentará cotejar las palabras clave (restaurante, ciudad, real) con su base de datos, pero no sabrá realmente qué es lo que buscamos. Aquí es donde entra el concepto de "Web semántica", conocida también como Web 3.0. Se trata de añadir, tal como se hace en las etiquetas "META" de las páginas webs, elementos identificativos del contenido de la web. De la misma manera que para visitar una página web no tenemos que escribir la IP del servidor, sino una dirección mucho más fácil de recordar (http://www.terra.es/), el objetivo es que cuando le pidamos información a una aplicación basada en web no tengamos que entender su manera de pensar, sino ella entender la nuestra. De hecho la idea no es nueva, y es el propio Tim Berners-Lee, padre de la WWW, quien ya quiso implementar algo parecido en la primera versión, pero las limitaciones tecnológicas se lo impidieron. Actualmente, los "microformatos" son la respuesta más realista de implementación a corto plazo. Se trata de una serie de estándares pensados para aplicaciones concretas: definir los campos relacionados con un usuario, con una opinión, etc. La idea de la web semántica es no tener que centrarse en casos concretos para definir "cápsulas" de información, sino obtener una estructura de conocimiento mucho más amplia y flexible. Problemas Como cualquier idea que mezcla una dosis igual de conceptos revolucionarios y de falta de concreción en la propuesta, los problemas potenciales que surgen de su simple enunciado son numerosos: para comenzar, significa redefinir el funcionamiento de los buscadores, lo cual podría hacer que el conocimiento y los procedimientos adquiridos por las principales empresas pierdan su valor. Además, si ya existen trucos para engañar a los buscadores y conseguir mejores sitios en los resultados de las búsquedas, un sistema tan complejo como el de la web semántica puede hacer crecer este problema exponencialmente mediante el uso del "spam semántico". Por último, como hemos avanzado antes, existen otras corrientes que buscan soluciones a corto plazo (microformatos), lo cual hace suponer que a medida que se desarrollen los estándares de esta nueva web, surgirán visiones divergentes de la misma, y llegar a un acuerdo sobre un único formato puede ser harto complicado. Otras implementaciones No todas las maneras de conseguir la web semántica pasan por redefinir los estándares del lenguaje con el que se maquetan las páginas web. También existen los agentes inteligentes, aplicaciones que intentan entender la manera de hablar de los seres humanos a partir de complejos algoritmos que no sólo tienen predefinidos sistemas de detección de palabras o de construcciones gramaticales, sino que también pueden aprender a partir de la interacción con los usuarios. Aunque este tipo de aplicaciones ya llevan tiempo entre nosotros, se espera que la potenciación de la filosofía Web 3.0 las haga todavía más potentes, diversificando sus tareas (agentes de búsqueda de información, organización de la información, interacción con el usuario), y consiguiendo resultados mucho más relevantes para consultas formuladas con lenguaje "no pre-formateado". Resumen En definitiva, podemos resumir de manera sencilla la evolución de los diferentes formatos de la web: la 1.0 nos trajo las aplicaciones realizadas por unos pocos para muchos. La 2.0 explotó la interacción entre los usuarios: los usuarios buscaban la información, la elaboraban, y se potenciaba la comunicación entre ellos para tener una mayor riqueza de contenidos. La Web 3.0 dice que han de ser "las máquinas" las que nos ofrezcan el mejor contenido posible a partir de una petición concreta realizada en lenguaje normal (no formateado para ser entendido mejor por un programa), obteniendo los datos de donde lo encuentren, sea de redes sociales, o de otras aplicaciones con las que se comuniquen para ampliar su base de conocimientos. Fuente: Terra - Tecnología / Daniel V. González Artículo comentado por un experto: Francisco Perez Olaeta, Director de Marketing de la División Dynamics de MICROSOFT Creo que no será necesario para la mayoría de nosotros olvidarnos de la web 2.0. La mayoría no saben que existe o, como en mi caso, no hace mucho que he incorporado el término a mi vocabulario. Pero, como defiende Eduardo Punset en su libro "Adaptarse a la Marea", asumamos ya que el 90% de la realidad es invisible. La web 2.0 existe y además será un mercado que crecerá al 42% compuesto hasta el 2011, según la consultora Gartner. ¿Y la web 1.0?, ¿la enterramos ya?, ¿Es necesario pasar por la Web 1.0 para llegar a la versión 2.0? ¿Y de la 2.0 pasar luego a la 3.0?. Bueno, parece que no. Lo más probable es que convivirán durante bastante tiempo y que las empresas las trabajen todas. Siempre hay “early adopters” que sacarán toda la ventaja de una adopción temprana, pero la mayoría de las empresas por desconfianza y precaución, tardan en implementarlas. Después de leer el artículo, trato de entender el concepto de Web 3.0 pero, sobre todo, de encontrar su sentido práctico. Cuanto más profundizo, más esfuerzo tengo que hacer para ir apartando la jerga y no perderme entre los árboles de definiciones técnicas y conceptos abstractos. Según wikipedia (www.wikipedia.org), uno de los principales ejemplos que podemos visitar de Web 2.0 , "Web 3.0 es un neologismo que se utiliza para describir la evolución del uso y la interacción en la red a través de diferentes caminos. Ello incluye, la transformación de la red en una base de datos, un movimiento hacia hacer los contenidos accesibles por múltiples aplicaciones non-browser, el empuje de las tecnologías de inteligencia artificial, la web semántica, la Web Geoespacial, o la Web 3D." Bueno, pues el tema cada vez se complica cada vez más. Ya no podemos hablar sólo de web semántica o de mayor facilidad para realizar nuestras búsquedas. Web 3.0 agrupa aún más conceptos y tecnologías. Y cuando hablamos de Web 3D, podríamos decir que el fenómeno de second life (www.secondlife.com) es un anticipo de lo que nos ofrecerá web 3D en el futuro. Los creadores de este sitio dotan al usuario de herramientas sencillas para transformar su sitio web, su mundo. Eso sí que es un cambio radical. Ya no sólo puedo colaborar y consumir contenidos en cualquier lugar o momento, ahora voy a poder incluso ¡modificar el sitio! Como dice Paul Fleming en su artículo "Cómo volar alto en el nuevo mundo Web 3.0", lo que parece claro es que las personas están adquiriendo cada vez más poder en la red o por lo menos, más respeto por parte de los creadores. No obstante, y como simple resumen, me quedo con el último párrafo del artículo de la wikipedia: Web 1.0 es una red que permite leer. Web 2.0 es una extensión, que permite leer y escribir, concediendo a los usuarios en un papel activo. Web 3.0 podría extender este papel permitiendo que la gente además de leer y escribir pueda modificar el sitio web. Por cierto, se acuerdan cuando en Star Treck los protagonistas participaban en batallas navales del siglo XVI en una habitación? Si eso es lo que nos promete la Web 3.0 me apunto. |
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