
Como sucesión al último artículo publicado por mí en esta comunidad, sobre que han estado haciendo los besugos, estos últimos tiempos, sirva para complementar las incertidumbres que nos preocupan.
Cuando la hosteleria era servicio para pocos, las percepciones de clientes y empleados era el que se describe en los mensajes de los post como el de Rafael Martinez, sobre empresa abierta.
Tradicionalmente la hosteleria en la etapa de la revolución industrial era un servicio para pocos, digamos para no herir susceptibilidades que no era un servicio al alcance de la masa laboral, salvo excepciones veraniegas, servicios que se prestaban con la suma excelencia en el trato, personal formado adecuadamente por la misma dirección, con una alta percepción de pertenencia por su parte, eran verdaderos prescriptores de su empresa, además de excelentes empleados, con sueldos muy dignos (dicho sea de paso).
Hoy la revolución industrial es historia, estamos inmersos en la revolución tecnológica, carecemos de conocimientos compartidos, (en poco tiempo los que los poseen desaparecerán con ellos), hemos descubierto herramientas de comunicación muy eficaces, ampliadoras de los mensajes, generamos toneladas de información, sabemos lo que Rafael nos cuenta, debería servirnos para generar conocimiento aplicado, sin embargo empleamos ingentes cantidades de tiempo en “evangelizar” a todos aquellos que no están al día de la evolución tecnológica, con mensajes desafiantes en base a pertenecer a una orilla (analógica) o a la opuesta (digital), siendo en algunos casos motivo de enfrentamientos de segregación (solo damos vueltas alrededor del núcleo).
Estas reflexiones deberían llevarnos a un acto de humildad, reconocer como venimos haciendo en post o artículos, de lo lejos que nos encontramos del inicio, implementar en silencio cambios en los procesos, para mas tarde publicar los resultados obtenidos, solo así generaremos conocimiento.
Vociferar cada día de lo mal que lo hacen los demás, de poco nos va a ayudar, mas allá de recibir comentarios por nuestra capacidad de critica gratuita.
Clientes, servicio, calidad, formación, salarios dignos, empatia, simpatía, etc. deberían ser palabras de uso cotidiano en las empresas, sin embargo solamente las encuentro en artículos orientativos de las tendencias, en función de la opinión de los que los suscriben, mientras en las empresas la orientación a costes sigue vigente.
Me imagino la cara que pondremos todos dentro de unos años cuando revisemos todo lo que hemos llegado a escribir, (además quedara reflejado en alguna parte del mundo informatizado) no nos bastara con echarlo a la chimenea un día de invierno de limpieza trastera.
Será la misma sensación que nos produce cuando rebuscando aparece en la caja de zapatos, aquella fotografía de la escuela a los cuatro años, sentados con la bata de rayas delante del mapa de España, con el crucifijo entre los dos ladrones a la espalda.
Saludos cordiales.
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