
Pregunta: ¿Qué similitud encuentran entre una lavadora, un sujetador, un billete de avión, un PC, un aparato de aire acondicionado, un kilo de trigo argentino, un bote de soja, un saco de cemento, un champú acondicionador y una estancia de hotel?
Respuesta: Todos son productos y servicios commodities.
Creo revelador el título de este artículo, para acercar a la realidad a muchos hoteleros y directivos que están viéndose amenazados por tener que ofrecer precios más bajos y amenazados por la inflación. Por afrontar clientes impredecibles y cada vez más exigentes. Por quejarse del canal de distribución al que están sometidos y por encontrarse en el momento de mayor competencia, en continua expansión.
¿Qué opinaría el mejor inversor-empresario, el mejor directivo y el mejor pensador empresarial que ha dado este siglo? Imaginen que reunidos con ellos, les exponemos nuestros problemas, temores y amenazas. ¿Qué nos dirían?
¡Despierten Señores!, ustedes están en un negocio commodity.
¿Qué es un commodity? Originalmente fue un término usado en economía y referenciado a materias primas. Actualmente también se utiliza para microeconomía y para describir un sector de actividad empresarial en productos genéricos, básicos y sin mayor diferenciación entre sus variedades.
Es un bien que puede ser adquirido a un precio y con características similares independientemente del proveedor.
Veamos cómo se refiere Warren Buffet a este tipo de empresa. ¿Quién es Warren Buffet? Probablemente es el inversor más inteligente que jamás haya habido y uno de los hombres más ricos del planeta (entre otras muchas más virtudes). Para el Sr. Buffet, una empresa commodity ofrece un producto que es prácticamente indistinguible de los de sus competidores. Hace años, los productos commodity incluían el petróleo, gas, zumo de naranja, productos químicos, madera…Actualmente los ordenadores, automóviles, líneas aéreas, bancos y seguros, se han convertido también en productos commodity.
Las empresas commodity, generalmente ofrecen rendimientos bajos y son los principales candidatos a sufrir la falta de beneficios. Dado que su producto no se diferencia básicamente de cualquier otro, sólo pueden competir sobre la base del precio, lo cual recorta severamente los márgenes de beneficios. El modo más seguro de conseguir que una empresa commodity sea rentable, es siendo el proveedor que tenga el coste más bajo. También pudiera llegar a serlo, si durante un periodo de tiempo la oferta es escasa; a este grupo podrían atribuirse los “afortunados”. Por factores variados, su hotel se encuentra en un enclave verdaderamente competitivo y con ausencia de sobre oferta. En Román Paladino, hoy en día, estos se “cagan de suerte”
¿Hasta cuando?
¿Sigue sin estar de acuerdo que su hotel u hoteles son commodities? ¿Pensó que su hotel vacacional, por tener una piscina más grande, un Spa más grande, habitaciones mejor decoradas, o una buena oferta de todo incluido le libraría de la commoditización? ¿Pensó que su hotel urbano por estar céntricamente ubicado, disponer de Play Station o PC en la habitación, con habitaciones bien decoradas, amplios y luminosos salones, diseño minimalista, también le haría escapar de la commoditización? Por supuesto que hay excepciones, en la vida hay muchas excepciones que confirman la regla. Estas excepciones son el efecto de estrategias de diferenciación de éxito; estrategias que han perseguido la descommoditización y lo han conseguido. Son los triunfadores, o como Warren Buffet se refiere: son los “negocios franquicia” que han perseguido una ventaja competitiva y creado un “foso defensivo” alrededor de estos. “Castillos, con grandes fosos con pirañas y cocodrilos”.
Ya lo decía Jack Welch, se opina ha sido, el mejor directivo que ha habido en el mundo de la empresa. Decía, que para muchos es duro y difícil reconocer que su negocio es un commodity. Si Jack Welch hubiera tenido en su cartera de negocios de General Electric una cadena hotelera, seguramente estaríamos hablando de una cadena hotelera líder en rentabilidad y competitividad, o se hubiera desecho de ella; en su objetivo por ser el número uno o dos de cada sector.
Conseguir salir de este Océano rojo de competencia perfecta en el sector hotelero, no es fácil. Este artículo no le dará las recetas mágicas, sólo intentará despertarle. De todas formas, creo que despertarle será bastante y un buen primer paso para empezar. Por lo menos, dejará de quejarse por vicio y podrá afrontar la realidad. Suponemos que para los que sus beneficios han descendido regularmente, en estos últimos años, las cosas están más claras. Crudamente claras.
Pero... ¿Y los que se suponen son grandes? ¿Creen que los grupos hoteleros nacionales, no son también productos commodities? Estamos de acuerdo, en que estas cadenas hoteleras tienen productos dentro de su cartera, que sí disponen de un valor superior y diferenciación. Sus clientes pagan más por algunos de sus productos y mantienen mayor fidelidad, pero ¿Qué porcentaje de estos hoteles entre el resto de sus productos disponen de ese valor superior?
Segmentar el producto, como lo hemos hecho, por meter en inventario productos poco competititivos, en nuestro ímpetu por expandir, no ha sido buena idea. Se ha contribuido a commoditizar la marca.
Deberíamos considerar como productos genéricos, a la gran mayoría de hoteles de nuestro sector de actividad. Un producto genérico suele tener mínimas diferencias entre sus competidores. Si las tiene, no son determinantes, por lo menos para los clientes.
La fiebre por la expansión hotelera nacional e internacional, sin discutir esta estratégica de crecimiento orgánico o mediante adquisiciones, está colapsando el mercado nacional de más y más productos genéricos. Hoteles con valores similares, algunos son buenos productos, pero que hoy en día o en un futuro próximo, sufrirán por competir. Muchas de estas cadenas antes citadas, lo han sabido ver y han centrado las inversiones en el exterior. ¿Serán los mercados internacionales el remedio de todos los males? Creo que en este mundo tan globalizado, quedarán cada vez menos emplazamientos defensivos.
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Lo que distingue una marca de su homólogo commodity es la percepción y sentimientos que el consumidor tiene sobre los atributos y beneficios del producto y cómo actúan sobre él. Al final, una marca reside en la mente de los consumidores". Es el esfuerzo por resaltar los aspectos tangibles e intangibles del hotel.
¿Cómo perciben los clientes estas marcas hoteleras? Algunas son mejor percibidas que otras en cuanto a calidad se refiere. Otras más que unas en cuanto a reconociendo y posicionamiento. Unas pocas disponen de una imagen más potente, con asociaciones de marca más positivas, y que generan mayor valor por sus hoteles más modernos y de categoría superior. Bien, pero ninguna dispone del foso de ventaja competitiva del que Warren Buffet hablaba.
¿Por qué?
Hay varios motivos, pero uno de los principales nos lo cita el mejor pensador empresarial que haya habido nunca: Peter Drucker. La respuesta está en lo más obvio, en lo que todos hablamos pero no predicamos con el ejemplo, en el día a día, la misma monserga y canción que escuchamos por activa y pasiva, pero no interpretamos. El cliente y sólo el cliente. Nuestros principios de Marketing están atrofiados.
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Comenzar con la utilidad para el cliente, con lo que el cliente compra, cuales son las realidades del cliente y que es lo que valora: esto es lo que significa marketing. Porque después de tantos años de practicar el marketing, enseñar el marketing, profesar el marketing, tan pocos proveedores están dispuestos a seguir esa idea, no puedo explicarlo. Hasta ahora son los hechos, cualquiera que esté dispuesto a emplear el marketing como base de la estrategia tiene posibilidades de alcanzar el liderazgo de una industria o en un mercado de manera rápida y prácticamente sin ningún riesgo” (nótese en la frustración del autor al redactar esta frase)
¿Qué hacemos en su lugar?
Centrarnos sólo y casi en exclusiva en el producto u hotel, mejoras tangibles, en esto somos campeones mundiales. Después, aplicamos múltiples esfuerzos en comercialización que por lo general, también siguen el imperativo del sector. Nuestro error es pretender vender habitaciones en lugar de servicio. Hoteles en lugar de experiencias. Estancias en lugar de descaso y confortabilidad plena. Calidad en lugar de valor. Empleados en lugar de personas con talento. Trabajadores manuales de servicio, en lugar de equipos de conocimiento. Buffets de comida o platos de restaurante, en lugar de gastronomía de sensaciones. Congresos, en lugar de reuniones eficaces, personalizadas y flexibles para nuestros clientes. Yield o Revenue Mangement, en lugar de una estrategia de precios centrada en el cliente. Beneficios operativos a corto plazo, en lugar de un ROE mayor, más estable y a largo plazo.
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Se trata de encontrar un espacio privilegiado de marca, en la pelea que se libra en los 15 centímetros de ancho de la mente del consumidor. Esto es un concepto crítico en el entendimiento de la esencia del marketing. Usted no gana con un mejor producto sino con una mejor percepción" (Al Ries y Jack Trout)
Sea sincero consigo mismo y empiece por hacer una diferencia entre marketing y ventas. Porque los clientes perciben que no es lo mismo comprar un billete de avión que volar en Virgin o Singapur Airlines. No compran un sujetador cualquiera cuando lo compran en Victoria Secret. No compran un PC, compran un iMac. Tampoco compran un simple saco de cemento, lo compran en Cemex. Y por supuesto, no se hospedan en un hotel 5E cualquiera, experimentan una estancia de primera y de sensaciones en Ritz-Carlton, o se deleitan en un hotel histórico, gastronómico y monumental en Paradores.
Su marca tiene que ser lo más preciado. Para empezar, sus empleados deben ser los primeros quienes deberían creer en ella, defender y contribuir a potenciar.
Arturo Cuenllas Soler, zana84@hotmail.com
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