
Estamos acostumbrados a utilizar un tipo de pensamiento unidireccional, obvio e históricamente repetido. Cuando nos surge un problema aplicamos criterios puramente lógicos pero sin ningún tipo de consideración más allá de la pura racionalidad. Esto que puede parecer lo correcto no lo es en ocasiones, y menos en una organización como un hotel, donde su propia idiosincrasia le hace un
lugar de reacciones y relaciones inestables y altamente dinámicas.
Ante el problema de un trabajador incompetente la primera reacción y la más obvia es el despido. Esto es la aplicación del pensamiento vertical, lógico y deductivo. Pero
¿y si en lugar de eso aplicamos el pensamiento lateral? ¿por qué el primer impulso ha de ser el despido? Seamos creativos por un momento y analicemos el problema desechando el despido como primera opción. ¿Conocemos al trabajador? Conozcámoslo, sepamos de sus virtudes y sus defectos, de sus potencialidades y capacidades. Analicemos el puesto de trabajo en el que no rinde, ¿se adecua a sus características? ¿hemos acertado en su ubicación? Tal vez ese trabajador esté capacitado para un puesto de superior categoría, ¿vamos a desperdiciar su potencial por que en el trabajo asignado no ha rendido adecuadamente?
Tal vez lo correcto sería ascenderle y subirle el sueldo.
Evidentemente este es un ejemplo simple aunque ilustrativo. Lo realmente interesante es observar cómo podemos aplicar la creatividad a la resolución de problemas y no limitarnos a un enfoque obvio. El pensamiento lateral, término acuñado por
Edward de Bono, supone la aplicación de este nuevo enfoque.
El pensamiento lateral no supone la aplicación de técnicas estandarizadas para la resolución de problemas, supone ante todo la apertura de la mente ante los nuevos retos que se crean, ante los nuevos problemas que surgen. Implica analizar los problemas desde una visión más amplia y creativa de la realidad.
La nueva realidad turística, el llamado Turismo 2.0, tiene mucho de este tipo de pensamiento, porque obliga a redefinir toda una serie de estructuras mentales hasta ahora consideradas como inamovibles. Esperemos que el pensamiento lateral fluya por la industria turística.
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