Turismo 2.0

Hoy cuando venia hacia el trabajo han caido en mi una serie de lecturas que se han añadido a otras muchas que he ido devorando con avidez estos días
Ante la afirmación que realizó ayer el vicesecretario general del PSOE el señor Jose Blanco que aseguraba que "los españoles viven mejor que nunca" se me han contrapuestos una serie de lecturas paralelas que me hacen dudar de esa afirmación, al menos de la sostenibilidad de esta afirmación, una de ellas es la carta de un lector que aparece hoy en El Periodico de Cataluña donde un lector argumenta su temor a que estamos fomentando el bajo esfuerzo en nuestros menores y es es el principal motivo de nuestro fracaso escolar, malos augurios, si quien debe representrar nuestro futuro ha sido educado en la vida facil en su sofa contemplando una televisión donde en muchas ocasiones los valores que se ven reflejados son los del suceso, el morbo, la rumorologia y el ganar dinero facilmente o de gastarlo glamurosamente.
Sin educación no hay futuro, pero la educación no esta solo en manos de los educadores sino que es una responsaiblidad de toda la sociedad, sin excepciones.
Luego he leido el articulo sobre el estudio de la sociedad catalana, donde se afirma que ESTAMOS PERPLEJOS, no me extraña... han sido demasiados cambios en un corto espacio de tiempo y ademas sin tiempo a la digestión.
Joan Gou un dia se preguntaba que porque nuetro país no funciona, no hace muchos dias leia un post donde se preguntaba donde estaba nuestra ventaja competitiva y Alfonso Castellanos abogaba por un cultura emprendedora que apostara mas por la innovación.
No diré que no hayamos vivido hasta la fecha con unos niveles de calidad de vida encomiable, pero sin una apuesta decidida por la innovación, la inversión y el talento nuestro futuro es incierto.
Implica asumir riesgos, ¿nuestro sector esta dispuesto a asumir riesgos?
Durante estos últimos años confieso que no he parado de luchar contra corriente, hemos intentado innovar, no hemos parado de invertir, pero muchos de nuestros proyectos a pesar de ser bien acogidos de que muchos aceptaran la conveniencia para acercar el enoturismo a sectores de mercado mas extenso, no han visto la luz por que suponian invertir, asumir el riesgo del no-exito.
Si realmente queremos ser lideres en nuestro sector creo que deberemos dar un paso al frente e intentar conseguir nuestros propios objetivos
La complacencia es enemiga del esfuerzo, fue una de las causas de la caida del imperio romano.
¿Ahora falta respondernos queremos asumir ese riesgo?
En momentos de crisis llega el momento de tomar decisiones si queremos continuar con los mismos niveles de vida.
El miedo atenaza quizás lo mejor sea con optimismo afrontar el futuro de una manera valiente

Etiquetas: distribución, innovación, liderazgo, riesgo

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Manuel Colmenero Larriba Comentario por Manuel Colmenero Larriba el septiembre 17, 2008 a las 3:27pm
Venga hoy os traigo otra lectura mas... creo que igual de recomendable... es de Pilar Rahola y creo que dibuja el porque de tanta perplejidad.
Ha sido publicado en LA VANGUARDIA
Que os aproveche ahora que estamos haciendo la digestión

En los tiempos del desconcierto
Pilar Rahola | 17/09/2008 | Actualizada a las 03:31hEnlace: pilarrahola.com
Me quedo con la bella frase que dijo ese poeta sabio, Jorge Wagensberg, en el programa de Julia Otero en Onda Cero. Hablábamos de la moda antidarwinista que niega la ciencia e intenta explicar el mundo en términos de ortodoxia bíblica.



Wagensberg dijo que la ciencia era el intento del ser humano de anteponerse al desconcierto, y aseguró que sólo existe una verdad irrefutable: que todas las verdades son refutables. A pesar de que el tema que ocupa este artículo no se debate entre creacionistas y darwinistas, ni busca solución en las ecuaciones matemáticas -aunque hay que hacer mucha matemática para sobrellevarlo-, sí que tiene que ver con el desconcierto.

Vivimos unos tiempos de incertidumbre, quizás situados en la antesala de un caos económico y, por ende, de un cambio severo de paradigma social. ¿Servirá el modelo socialdemócrata que nos ha inspirado durante décadas para atajar los nuevos retos que nos amenazan? ¿Podremos mantenerlo?

Probablemente lo más duro de la crisis económica (cuyo agujero negro, según todos los indicios, aún no ha iniciado su devorador proceso engullidor) es que el Estado de bienestar no podrá garantizar las enormes necesidades sociales que generará la situación, y a la crisis económica se le sumará, con dureza, la crisis social.

Los años de la opulencia nos han conducido a una cultura de la subvención permanente, con ciudadanos transmutados en consumidores de bienestar, convencidos de que todos los problemas sociales tenían que ser resueltos con el dinero público. A pesar de la bonanza de lo privado, que ha engrosado felizmente a la clase media, nuestra sociedad ha sufrido una cierta privatofobia (en expresión feliz de Vicenç Villatoro), que desprecia, por indigno, todo aquello que no nace de la bondad pública.

Miren ustedes, por ejemplo, la obsesiva inquina que tienen algunos sindicatos de la enseñanza con la escuela privada y concertada. Siempre el mismo retintín: que si el Gobierno no se "enfrenta" a la concertada; que si no tienen valentía de plantar cara a la escuela privada…

Sólo cabe preguntarse qué le pasaría a las arcas públicas si todas las escuelas concertadas cerraran y se convirtieran en públicas, para darse cuenta de la sandez enorme de esa actitud. Y, sin embargo, forma parte de "las bondades sociales" este tipo de maximalismos grotescos. Lo cierto es que si la crisis es tan seria como parece, y si es cierto, también, que estamos a las puertas de un nuevo orden económico, parece inevitable pensar que también sufriremos una crisis social. Y que los modelos que nos han amparado hasta ahora quizás no serán posibles.

Por supuesto, no planteo estas hipótesis con alegría, muy al contrario, sino como puro ejercicio de responsabilidad: el estado social puede entrar en crisis. Ergo, podemos estar a las puertas del fin de la socialdemocracia como modelo de sociedad. Y ello sin que parezca que nadie tiene un modelo alternativo.

En esta difícil tesitura, con inquietantes amenazas económicas a la puerta de la esquina, el tema de la inmigración se sitúa, inevitablemente, en el centro mismo del huracán, tanto si ello nos hace felices, como infelices. Podemos poner sordina al debate, ningunearlo, negarlo con histriónicos enfados, sepultarlo bajo declaraciones de política corrección.

Pero lo cierto es que la crisis económica sitúa al ciudadano ante su peor pesadilla, y que el miedo y el desconcierto no son amigos de la tolerancia. Como hemos podido vislumbrar en otras sociedades, y ante crisis menos severas que la actual, el inmigrante se ha convertido en el objetivo predilecto de los simplismos demagógicos, cuya virtualidad intenta crear perversos vasos comunicantes entre la gravedad de la economía y la presencia de flujos inmigratorios.

De ahí han surgido discursos de extrema derecha que han contaminado la salud democrática de sus sociedades. Corremos el riesgo de vivir situaciones parecidas, si no actuamos con prudencia, responsabilidad y madurez. Lo primero que parece obligado es hablar del tema, porque sólo quedan dos salidas. O hablamos públicamente de economía e inmigración, o lo haremos en la opacidad del comedor de casa, masticando miedos y larvando prejuicios.

Lo segundo es no demonizar cualquier planteamiento que salga de la corrección política, como pasó con Celestino Corbacho, que por poco es quemado en la hoguera, a pesar de su mucha sensatez. Lo tercero es intentar analizar profundamente la situación, huyendo de la retórica simplista, que da soluciones simples a problemas complejos. Lo cuarto es no caer en el populismo demagógico, como ha hecho, en sus últimas declaraciones, Mariano Rajoy, declaraciones claramente irresponsables y torticeras. Es una lástima que las tentaciones populistas le saquen la caspa al político centrado que anhela ser.

Mal va por ese camino. Lo quinto, huir como si fuera del diablo de los discursos buenistas que inventan una inmigración rousseauniana que no se parece en nada a la realidad. Entre la demagogia y el buenismo, ¿podremos hablar sensatamente de inmigración en tiempos de crisis? Pues habrá que hacerlo. Porque el huevo de la serpiente siempre anida en los miedos de la gente.
Manuel Colmenero Larriba Comentario por Manuel Colmenero Larriba el septiembre 14, 2008 a las 8:12am
Mas reflexiones para tomar ideas de por donde se pueden cambiar las cosas
Es una entrevista realizada a un escritor francés publicada en El Periodico de Cataluña
Daniel Pennac: ''Basta un solo profesor para salvarnos''

El superventas francés confiesa que fue un pésimo estudiante en Mal de escuela (Mondadori), un alegato en favor de la educación que obtuvo el Premio Renaudot 2007


Foto: LAURA GUERRERO NÚRIA MARTORELL
--Fue usted un zote, una nulidad escolar.
--Un cancre, sí. En francés la palabra cancre está emparentada con cangrejo, ese animal que camina lento y de lado. Pero también está próxima a la idea de cáncer, de algo de lo que uno no se desembaraza con facilidad.

--¿Un mal ambiente?
--No. Hijo de la burguesía, con tres hermanos bachilleres, sin casos de alcoholismo, alimentación sana, sobremesas risueñas y cultas. No había fundamento histórico ni razón sociológica para ser una nulidad. Simplemente, lo era.

--Desasosegante.
--Recuerdo sentir vergüenza y furia. Iba a la escuela aterrado por la reacción de los profesores al comprobar que no había hecho los deberes y volvía avergonzado por decepcionar a mis padres. Y la vergüenza y el miedo se metamorfosean pronto en cólera. Todo fracaso escolar origina comportamientos de compensación que llevan a los chicos a convertirse en pasotas y violentos. Y a mentir. Yo, si no hacía los deberes porque no entendía el enunciado, mentía.

--Le metieron en un internado.
--Fue una solución al pánico familiar. Estuve interno siete años. Toda la infancia y la adolescencia. El internado tenía su lado penoso, pero lo bueno es que debía rendir cuentas a un solo interlocutor a la vez. En invierno, a los profesores, y durante las vacaciones, a mis padres. ¡No tenía que mentir a todo el mundo!

--Pese a su mal expediente, leía.
--Para mi generación, la lectura no fue algo excepcional. A los 14 años los libros me permitían sentirme en otra parte. Y me llevaron a la escritura. En el internado nos confiscaban las novelas. Las escondía y, en vez de hacer los deberes, escribía la continuación de la novela de Dumas que estaba leyendo. Luego comparaba los finales, y ganaba Dumas, ja, ja.

--¿Lo ve? Eso ya es algo.
--Pero repetí cuatro veces la selectividad, ¿eh? Un día, ante la evidencia de mi desdicha, mi padre entró en mi habitación y me dijo: "El suicidio es una imprudencia, ¿eh, hijo?".

--La redención llegó de la mano de una mujer.
--De una mujer bella e inteligente que, extrañamente, se interesó por mí. Contrariamente a lo que digan, el amor nos vuelve inteligentes. A los 18 años ella me libró de la convicción de mi idiotez. Pero también hubo un gran profesor de Matemáticas, una profesora de Historia que creó una depresión atmosférica que nos arrastró a unos cuantos, y otro de Filosofía, escéptico e irónico, que nos dejaba zumbando de preguntas. Ellos me rescataron del fondo de mi desaliento.

--¿Qué tenían ellos que no tuvieran los otros?
--Estaban poseídos por la pasión comunicativa de su materia. Con ellos sentí que el saber se encarnaba en mi corazón. El entusiasmo cura el miedo y fomenta el deseo de saber.

--También usted fue profe.
--De instituto. En vez de imponer lecturas, leía a mis alumnos trozos de libros. Eso evitaba su miedo al comentario del texto y les abría el apetito de seguir leyendo.

--Sin embargo, dejó las aulas.
--La directora con la que trabajé durante 15 años se retiró. Pasé 10 minutos con su sucesor y me dije que ya no tenía edad para educarle. No fueron los chicos, no. De hecho, casi cada semana estoy en una escuela.

--No se ofenda, señor Pennac, pero el suyo es un caso excepcional.
--He tenido mucha suerte. Pero aun hoy, cuando escribo, sigue viniendo el fracasado escolar que fui a desalentarme. Me dice al oído: "¿Quién te has creído que eres?".

--Los adolescentes de la banlieue lo tienen más crudo.
--Depende del centro en el que estudien.

--En uno privado seguro que no.
--Los chavales que salen en la película Entre los muros, premiada en Cannes, no tienen gran cosa que esperar. Pero estoy convencido de que basta un solo profesor excepcional para salvarnos. ¡Ese es el milagro!

--El caso es que están mal considerados y peor pagados.
--A riesgo de parecer moralista, creo que en la pedagogía debe haber un sentimiento de deber. Pero lo tienen difícil... Vivimos en una sociedad escindida entre el deseo y la necesidad. Los profesores se dirigen a las necesidades --leer, escribir, razonar--, y el resto de la sociedad se contenta con satisfacer sus deseos superficiales: la ropa, el móvil, el ordenador.

--¿Y los abrumados y afligidos padres, qué?
--Sobre todo, los padres no deben comunicar sus miedos. De hecho, es lo que proyectan cuando expresan su temor por el futuro de sus hijos.

--Una curiosidad: ¿su madre ya está más tranquila?
--Mi madre, a los 102 años, sigue preguntándome qué hago en la vida y, acto seguido, si ya tengo piso, ja, ja. Y yo le digo que no se preocupe.
Manuel Colmenero Larriba Comentario por Manuel Colmenero Larriba el septiembre 11, 2008 a las 10:04pm
Mas textos para la reflexion
Que os aproveche ¡¡¡

QUIÉN ALGO QUIERE, ALGO LE CUESTA (Historias de Pekín)
Javier Martínez Aldanondo,
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl


Apenas hace 2 semanas que han finalizado en Pekín los que muchos consideran los mejores Juegos Olímpicos de la historia (con permiso de Barcelona). Desde la ceremonia inaugural pasando por las gestas de deportistas como Phelps, Bolt o Isinbayeva y finalizando con la clausura, a lo largo de 16 días se batieron 43 records del mundo y 132 olímpicos. Evidentemente, un evento de estas características fue pródigo en historias de éxito y fracaso, de superación y de sufrimiento, todas ellas relacionadas con el conocimiento y el aprendizaje. Les propongo hacer un breve recorrido por algunas de las que mejor conozco, que corresponden a deportistas españoles mayoritariamente.

Rafael Nadal: En diciembre de 2006, y después de leer en un periódico el balance sobre la temporada recién terminada de Nadal, escribí una columna que titulé con el nombre de "Rafael Nadal y yo queremos aprender" http://tokland.com/elearning/?p=21 El objetivo era muy simple: Llamar la atención sobre 2 elementos fundamentales en todo proceso de mejora y cambio.

1. Para mejorar hay que aprender y para ello hay que QUERER aprender, algo que parece obvio pero no lo es. Nadal, tras analizar sus estadísticas de ese año y compararlas con las del Nª1, Roger Federer, decidió quedarse sin vacaciones y se propuso, entre otras cosas, mejorar la efectividad de su servicio.
2. Para que alguien quiera aprender tiene que darse cuenta de que no está obteniendo los resultados que espera. Es decir, que no está alcanzando objetivos que le importan y por tanto está dispuesto a aprender como medio para lograrlo. En general, el error y el fracaso son magnificas palancas para fomentar la mejora. El éxito es un arma traidora y engañosa porque te impide pensar. El triunfo desata un irrefrenable impulso de disfrutar de lo conseguido, de celebrar. Sin embargo el error te obliga a reflexionar, a analizar qué ocurrió, por qué, en qué te equivocaste, que debes corregir para hacerlo mejor la próxima vez, etc.

En agosto de 2008, Rafael Nadal está realizando la mejor temporada de su vida que le ha conducido a una proeza que pocos podían imaginar: arrebatar el Nª1 a Federer, considerado el mejor tenista de todos los tiempos. Este año Nadal no se ha conformado con ganar Roland Garrós y los habituales torneos del circuito europeo de tierra batida sino que se dio el lujo de ganar Wimbledon por primera vez (en una épica final) y lograr la medalla de oro en Pekín. Lo más interesante de observar el proceso seguido por Nadal en estos 20 meses, consiste en observar su evolución. Ha pasado de ser un jugador que sólo ganaba torneos en tierra a ganar torneos en pistas duras, incluyendo la hierba, algo que históricamente resultaba un obstáculo casi insalvable para los jugadores españoles. Para lograr estos triunfos, Nadal ha tenido que APRENDER para mejorar y ser capaz de hacer cosas que antes no podía hacer: Mejoró su servicio, mejoró su volea, su revés cruzado y adaptó su juego para evitar castigar su cuerpo, muy maltratado por las lesiones. En definitiva, hoy Nadal es Nª1 del mundo y nadie puede proclamar que se trata de un jugador que basa su estrategia en su fuerza física y mental. Su convicción, su deseo y su entusiasmo están fuera de dudas. Pero lo crucial del camino recorrido por Nadal es que evaluó sus resultados, decidió sobre cuales quería trabajar para mejorarlos, se fijó unos objetivos a alcanzar y hoy en día está justo donde quería estar, como Nª1 del mundo (de hecho ya está en semifinales del US Open, su mejor resultado en Nueva York, y por tanto con opciones de ganar el último Grand Slam del año). Indudablemente, la característica mas importante de Nadal es …su capacidad de aprender.

Selección Española de Baloncesto: Liderada por el mejor jugador español de la historia, Pau Gasol (miembro de Los Angeles Lakers), la selección española ganó una merecida e incluso esperada medalla de plata en Pekín. Sin embargo, el camino estuvo lejos de ser plácido y tiene su origen en… los Juegos Olímpicos de Atenas. En realidad, la historia comienza un poco más atrás, en el Campeonato del Mundo de Lisboa 1999 donde el equipo de Gasol, Navarro, Reyes y Raúl López derrotó en la final al equipo de EEUU dando inicio a lo que se ha denominado la generación de los Juniors de Oro.
En Atenas 2004, la selección española estaba haciendo un torneo impecable. Ganó su grupo invicta (derrotando entre otros a Argentina que posteriormente sería campeona olímpica) y mostraba signos indudables de fortaleza y calidad. Sin embargo, el rival en los cruces de cuartos de final resultó ser el que nadie deseaba y EEUU eliminó a España para decepción de todos los aficionados ibéricos.
En el año 2006, en un brillante torneo, España se proclamó de manera inapelable Campeón del Mundo en Japón a pesar de que Gasol no pudo disputar la final por lesión.
El año 2007 y para sorpresa de casi todos, España, la favorita unánime de aficionados y expertos, perdió la final del Eurobasket en Madrid ante la sorprendente selección rusa.
Vistos los antecedentes, las esperanzas para Pekín eran muchas pero las precauciones también eran considerables. Pocos meses antes de la cita olímpica y en medio de la polémica, se optó por cambiar al entrenador. Semanas antes de comenzar el torneo, existían dudas razonables sobre el estado físico de algunos de los puntales del equipo. Durante la primera fase del torneo, España ganó sus partidos sin brillantez pero con cierta claridad excepto el que le enfrentó a EEUU que supuso una debacle por lo abultado del resultado (derrota por 37 puntos). De nuevo surgieron algunos temores sobre la fiabilidad del equipo que quedaron completamente disipadas en los siguientes encuentros y sobre todo en el partido por la medalla de oro donde España hizo sufrir al equipo de EEUU hasta el último segundo.
Lo relevante de esta historia, que mezcla alegrías y sinsabores, es que la selección de baloncesto supo aprender de lo que le pasó en Atenas (eliminada en cuartos de final cuando era una de las favoritas para el oro) y también supo aprender de lo que le ocurrió en el primer partido de Pekín contra EEUU donde fue apabullado. La final olímpica fue un ejemplo de cómo sacar partido de las lecciones aprendidas en el partido anterior.

Selección Española de Hockey: En el mes de abril, de nuevo me llamó la atención otra noticia que leí en el diario. Explicaba que la Federación Española de Hockey había decidido gastar casi 1 millón de euros en construir en España una replica del campo de hockey de Pekín lo que permitía que la selección española fuese la única (aparte de la China) que contase con la ventaja de preparar el torneo sobre la extraña superficie que se escogió donde, entre otras cosas, la bola rodaba mal y los palos se hundían. El objetivo era entrenarse a conciencia para acostumbrarse al bote irregular de dicho campo. Durante el proceso, una larga lista de selecciones solicitó entrenarse en este peculiar terreno de juego, a lo que la Federación se negó sistemáticamente.
Resultado: España fue medalla de Plata en Pekín, fruto de un exquisito grupo de jugadores, un excelente entrenador y una esmerada preparación que ni siquiera descuidó el detalle de que los jugadores aprendiesen a jugar de memoria en un escenario casi idéntico al que encontrarían en la cita China.

David Cal: El piragüista, que ya fue doble medallista olímpico en Atenas (oro y plata), tenía un tremendo desafío por delante en los Juegos de Pekín puesto que perseguía superar aquellos resultados. Su plan consistió en una intensa preparación cuya penúltima etapa transcurrió en un embalse situado en una zona totalmente aislada y donde durante 2 meses y con la única compañía de su entrenador, trató de adaptarse a las altas temperaturas que esperaba encontrar en Pekín. Se sometió a una concentración a rajatabla en la ni siquiera llevó consigo el teléfono móvil. La estrategia era clara: Aprender a desenvolverse en un escenario igual de exigente climatológicamente al que le esperaba en Pekín. Una de las bases del aprendizaje consiste precisamente en que el entrenamiento se parezca lo más posible al trabajo y a la vida real para que la transferencia sea lo más directa posible.
Resultado: Obtuvo 2 medallas de plata en las 2 pruebas en que participó convirtiéndose en uno de los atletas mas laureados de la historia olímpica española. Mirándolo positivamente, tras participar en 2 olimpiadas, ha disputado cuatro finales y ha obtenido cuatro medallas. Su peor resultado es una plata. Ahora, tras tanto sacrificio y tanto entrenamiento solo quiere descansar. Y lo mejor de todo es que apenas tiene 25 años y, por tanto, mucha capacidad de aprender.

Gervasio Deferr: El gimnasta español es ya todo un veterano de 27años que acumula sendas medallas de oro en Sidney y Atenas. En Pekín sin embargo disputaba su primera final en su especialidad preferida: El ejercicio de Suelo. Gervasio Deferr sabía que no era el mejor gimnasta del mundo pero tenía muy claro cual era su estrategia para compensar esa pequeña desventaja: Automatizar el minuto y medio de acrobacias de su rutina hasta llevarlo a la perfección. Y eso ¿Cómo se logra? Practicando, repitiendo una y otra vez el ejercicio que realizaría en la final olímpica, ejecutándolo sistemáticamente hasta el punto de ser capaz de realizarlo con los ojos cerrados. Como el propio protagonista reconocía "Lo he repetido millones de veces". Sabiendo que contaba con un déficit inicial debido a que su ejercicio tenía una nota de partida inferior a la de otros participantes, era consciente que su única opción pasaba por realizar una ejecución perfecta, sin fallos, sin errores. Y así fue. Y para eso, la única receta conocida es practicar y practicar. El miedo a equivocarse solo se puede combatir practicando hasta el límite. Resultado: Medalla de plata.

Kristel Kobrich: La que es considerada la mejor nadadora chilena de todos los tiempos, era una de las esperanzas de la delegación olímpica de su país en Pekín. Kristel participó en la competencia de Aguas Abiertas (10 Km.) donde tuvo que retirarse de la competencia cuando se llevaban recorridos 8,5 kilómetros y pese a que iba en la parte delantera del pelotón y con posibilidades de medalla. El motivo fue un desmayo sufrido en plena travesía y que por suerte fue advertido por su entrenador. Tratando de explicar lo sucedido, la protagonista reconocía "Fue error mío, me pasó la cuenta el cansancio, fue cuando quedaba una vuelta. Fue un error de hidratación. Estaba con el ritmo cardíaco muy alto y me costó bajarlo". Lo interesante de este caso es que ilustra a la perfección como funciona el proceso de aprendizaje. Kristel tenía cómo objetivo luchar por una medalla y desarrolló una estrategia que pensó le daría resultados. Sin embargo, claramente cometió un error al saltarse un puesto de hidratación durante la prueba, lo que le pasó factura posteriormente provocando su abandono. Es decir, su estrategia, inesperadamente, falló en ese punto dando al traste con sus expectativas. Lo más importante, sin embargo viene a partir de este momento y tiene que ver con la capacidad de Kristel de aprender de esta experiencia, lo que sólo podremos comprobar en la próxima competición. Las personas gestionamos continuamente el conocimiento adquirido previamente. Si en una situación similar vuelve a saltarse un puesto de hidratación, significará que no fue capaz de aprender la dura lección de Pekín.

Lo que puedes hacer está siempre en relación con el conocimiento que tienes. Y tu conocimiento es el resultado de lo que has aprendido a lo largo de tu vida. Les contaré las 2 últimas historias, en este caso personales:
- Hace poco una multinacional norteamericana nos solicitó diseñar un programa de aprendizaje presencial para un grupo de unas 75 personas que son sus responsables en Europa, Asía, Africa y Latinoamérica. Obviamente, todo debe ser el inglés lo cual elimina automáticamente del proyecto a quienes no tienen ese "Conocimiento". Yo sostengo que no es posible aprender inglés mientras no salgas de tu país y te vayas a vivir a Inglaterra, EEUU, Australia, etc. Yo estudié inglés en el colegio, recibí clases con un profesor particular, fui varios veranos a Inglaterra e hice intercambios con ingleses y estadounidenses que vinieron a vivir varios meses a mi casa. Sin embargo, nada de eso me permitió poder afirmar que sabía hablar inglés. Tuve que ir a hacer el último año de colegio a un pequeño pueblo cercano a Chicago, donde no había ningún hispanoparlante a bastantes kilómetros a la redonda, para verdaderamente aprender inglés. De hecho recuerdo perfectamente el momento exacto en que fui consciente de ello y fue una mañana que al despertar me di cuenta que había soñado en inglés. A partir de ese momento, empiezas a pensar en ingles y tu inconsciente opera en inglés (el mejor ejemplo es que empiezas a insultar en inglés). Lo que aprendí en España indudablemente me sirvió pero allí nunca hubiese aprendido realmente inglés.
- Mi casa está situada a unos 45 minutos de una estación de esquí. Para acceder, hay que subir por una carretera estrecha y mal asfaltada de unos 30 kilómetros, plagada de curvas de 180 grados y pendientes que hacen que los coches sufran. Hace 1 año y sin conocer previamente el camino, me propuse llegar hasta arriba con mi bicicleta. Cada domingo a las 8 de la mañana me ponía en marcha para intentar la ascensión. El primer domingo logré avanzar hasta el kilómetro 7 donde, exhausto, las fuerzas me abandonaron y tuve que emprender el camino de regreso a casa con el rabo entre las piernas. El siguiente domingo lo intenté de nuevo y avancé un par de kilómetros más hasta que de nuevo las piernas no me respondieron más. Los domingos sucesivos se repitió la misma situación hasta que finalmente, al cabo de unos 2 meses, conseguí llegar hasta arriba. Las razones que explican el que pudiese progresar de la manera que lo hice son básicamente dos: Mi motivación por lograr el objetivo y mi obsesión por aprender para mejorar mis logros cada semana. De hecho la clave fue que durante la semana, entrenaba subiendo cuestas muy parecidas a las que me esperaban el domingo, aprendiendo sobre todo a sufrir y resistir la tentación de bajarme de la bici con la esperanza de que la recompensa merecería la pena.

La moraleja de todos estos casos es que el que algo quiere, algo le cuesta. En todos ellos, los protagonistas se fijaron objetivos concretos y a su vez, se trazaron planes para conseguirlos. Los resultados fueron dispares porque sólo hay 3 medallas y muchos pretendientes. El triatleta español Gómez Noya, campeón del mundo y favorito indiscutible quedo fuera de las medallas lo que le brinda una excelente oportunidad de aprendizaje para el futuro. Phelps que en Atenas fracasó en su intento de lograr 8 medallas de oro y batir la marca de Mark Spitz, aprendió de esa experiencia y obtuvo su recompensa en Pekín. ¿Qué será capaz de aprender, por ejemplo, Usain Bolt que contó sus apariciones por medallas de oro y records mundiales
Manuel Colmenero Larriba Comentario por Manuel Colmenero Larriba el septiembre 7, 2008 a las 11:52am
Quiero haceros partícipes de un post de Julen Iturbe Ormaechea donde habla de educación e innovación, he creído interesante traeros aquí su lectura:


Educación en tiempos de cólera


Ayer escuchaba que algo que parecen tener en común todas las regiones europeas punteras en innovación (sea esto lo que sea, aquí un pdf ilustrativo) es la importancia que le han dado a la educación. Supongo que es una lógica de cimientos: la educación es el principio, la madre de todas las batallas, y ahí hay que poner toda la carne en el asador. Pues vale.

Pero, claro, quienes tenemos ya 43 para 44 años, quizá podemos entenderlo mejor. ¿Qué hacíamos cuando no estudiábamos? En mi caso y en palabras de mi madre, "jugar al pelotón". Bueno, vale, también leía y jugaba con mi hermana, y miraba mis álbumes de cromos. Simplicidad humana. El aprendizaje tenía que ver con lo que en casa te enseñaban, a base de ir descubriendo lo correcto y lo incorrecto con muchos menos miramientos que ahora, y, por supuesto, con lo que en las aulas te contaban, también con muchos menos miramientos que ahora. ¿Que no te lo sabes? Pon los dedos. ¡Zas! Con la regla de madera. Bueno, no siempre, pero tampoco como excepción.

Así que ahora innovar es, entre otras cosas, invertir en sistema educativo. Finlandia en el pedestal (lo dijo el informe PISA, amén). Hay que conseguir que la educación nos salve de todos los males de ignorancia y desierto cultural. Cada político en el poder piensa que ahí en las aulas está el futuro y no puede sino meter mano en el asunto para que el sistema juegue, cómo no, a su favor. Educación, educación, pero si ya de paso podemos hacer algo para que esta gente piense de la forma correcta, mejor, ¿no? Y sistema educativo tras sistema educativo, como el poder judicial, el chiringuito se va montando con cierta supeditación a objetivos algo oscuros. Joder, qué mal pienso. Voy a ir, por lo menos, al purgatorio.

Pero hay un problema. Houston, tenemos un problema: los estímulos que nuestros alumnos reciben al margen del sistema educativo son cada vez más y cada vez más atractivos. Si comparamos las armas de la publicidad con el tiragomas de la educación reglada, te entra la risa floja. Ahí fuera está la diversión, ahí los lugares donde buscar complicidad con los semejantes, los lugares donde socializar, donde hacer lo que quieren hacer. Los lugares donde renegar del sistema educativo oficial.

Los estímulos salen disparados a cañonazos de infinitas fuentes, la mayor parte de ellas incomprensibles para quienes venimos de los 60. La música a toneladas y gratis, los videos propios o ajenos a través de un chisme identitario como el móvil. Estos jóvenes no se enteran. Consumen y consumen como borregos sin hacer caso de lo que decimos los mayores. Hay que estudiar, hay que ser formales. Qué pintas, Dios.

Así que para ser innovadores, tenemos que invertir en educación. Lástima que todo lo demás, lo que es no-educación avanza como una apisonadora a toda velocidad. ¿Y qué hacemos con ello? Pues criticarlo, porque eso es el demonio: la tele, el video, el móvil, las marcas, el consumo. El demonio, o sea, lo que no es innovación. Porque el demonio, con perdón, siempre ha sido un cabrón. Y el sistema educativo va a llegar a rescatar a la princesa de las manos del malvado. Me quedo más tranquilo.

Y conste que todo esto se me ha arremolinado porque a la conversación de ayer que citaba al principio de esta entrada se la ha superpuesto la foto que Yoriento colocaba en EMPEZAR. Una imagen, una palabra. XII (309). Creo que se ha producido un cortocircuito.


http://artesaniaenred.blogspot.com/2008/09/educacin-en-tiempos-de-clera.html

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