El turismo cinematográfico es hoy una realidad, muy vinculado al turismo literario, pero con destinos que en muchos casos han apoyado las producciones para generar rutas. Para los destinos se ha convertido en una nueva estrategia de marketing que se evidencia en los casos de Escocia, Barcelona-Catalunya y Andalucia tienen muy claro. Algunos operadores han creado paquetes específicos. Ademas se cuenta con las ya tradicionales visitas a los estudios, como es el caso de Hollywood y su extensión en la Baja California mexicana donde se desarrollo un importante flujo para acceder a los espacios de rodaje de Titanic.
Éxitos de obras como la saga de Harry Potter, el Codigo da Vinci o la trilogía del Señor de los Anillos han generado flujos en el Reino Unido y Francia, así como en Nueva Zelanda en el tercer caso.
A veces surgen conflictos como en el caso del desarrollo de los “favela tours” como efecto de Cidade de Deus (fenómeno iniciado ya con Orfeo Negro) que fortalece el denominado turismo de realidad (reality tourism) o turismo oscuro (dark tourism).
O también decepciones como en el caso del tour asociado a la película Memorias de África cuando descubren que la película no se rodó en la casa-museo de Karen Blixen sino en una casa de las cercanías que recibe las presiones de los curiosos.