Puede parecer una osadía la afirmación pero hoy en día ha ocasiones en que no sabemos si tratamos con un cliente o con un trabajador. No estoy hablando desde el punto de vista meramente económico o social, sino desde el punto de vista de la gestión.
En el funcionamiento diario de la organización los actores habituales han cambiado de papeles o han adquirido caracterizaciones del otro. Ya no parece tan clara ni inamovible la posición del trabajador, meramente encargado de realizar un trabajo a cambio de una compensación económica. El empresario ya no puede pensar así, sencillamente porque el mercado del trabajo se empieza a mover por otros parámetros. Ya es normal hablar de cliente interno, del emproyer branding, de la marca interna o de la fidelización del trabajador. Se busca, o eso sería lo ideal, un mayor compromiso del trabajador con el proyecto empresarial, pero ese compromiso ha de ganárselo el empresario, es éste el que vende al trabajador, al cliente interno, un producto que le ha de interesar, el proyecto de la empresa.
Los trabajadores por su parte ya no se pueden limitar a esperar una simple compensación económica que no le comprometa más que a realizar un trabajo más o menos bien y dentro de un horario determinado. Ahora el trabajador está en condiciones de dar un paso más, de comprometerse con el proyecto y la organización, de pedir una compensación no sólo económica, sino también emocional, formacional. El trabajador busca que se le trate como un cliente y se pretenda su fidelidad, pero eso también implica una serie de responsabilidades que no siempre está dispuesto a asumir.
La formación, el aumento de responsabilidades dentro de la empresa, el trato desde otra perspectiva, lleva consigo el aprovechamiento de dichos "privilegios". Somos clientes porque la empresa nos trata como tales en determinados aspectos, pero también somos responsables de esa nueva situación y status dentro de la organización.
Y mientras, el cliente de toda la vida ha adquirido algunas connotaciones que le hacen trabajar para la empresa. Es un prescriptor, un vendedor en potencia de nuestro producto al que las nuevas tecnologías han facilitado esa nueva dimensión. El cliente nos publicita, nos hace más cercanos a su entorno y nos vende de un modo más eficiente que cualquier comercial.
Pero el cliente no es sólo un vendedor, también nos aconseja cómo formar y configurar nuestra empresa. Sólo conociendo sus quejas, sus gustos y sus opiniones seremos capaces de crear una empresa de éxito. El cliente conversa con nosotros si se lo permitimos, y de esa conversación nace el verdadero concepto que tiene de una empresa de éxito, de su empresa ideal.
Los estereotipos cambian y ya no es tanfácil delimitar las funciones del trabajador y el cliente. Esto no hace sino demostrarnos hasta qué pinto estamos conectados a nuestros clientes y empleados. Una empresa no es nada sin clientes, pero tampoco sin empleados, sobre todo una empresa de servicios.
Y una empresa turística es fundamentalmente una conversación continua entre clientes y empleados. Es tan importante mantener esta conversación como comprender que los roles son relativos y depende de la situación y el interlocutor.

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Respuestas a esta discusión

Hola Juan,

Comparto tu vision del cliente-trabajador.

La interaccion entre el personal de contacto y el cliente es muy importante en una empresa de servicios. El personal de contacto suele ser el que tiene más informacion del cliente y en quien este se basa para solicitar mejoras en la empresa, sobre lo que les gustaría obtener por el precio que han pagado. Al fin y al cabo, el cliente forma parte activa del proceso de servucción.
Un buen personal de contacto es aquel que obtiene la fidelización del cliente cuando este se siente agradecido porque piensa que recibe más de lo que ha pagado. Y esto, se obtiene con la fidelizacion del trabajador por parte del empresario.
Has focalizado muy bien el rol del nuevo empleado y los nuevos parámetros de conducta. En la sociedad del ocio, la gestion del tiempo ya no sólo afecta al cliente sino a los empleados. Existen empleados que necesitan que sus 8 horas sean laboral-ociosamente rentables. Lo cual significa que estas 8 horas, no solo deben ser productivas para la empresa sino para el propio empleado, a nivel de sentirse a gusto con lo que está haciendo sin que suponga una carga sinó que siente que es algo similar al ocio. El estado de fluir trabajado.
Como bien apuntabas, las motivaciones económicas, ya son secundarias. A medida que subimos en la pirámide de Maslow, las necesidades son otras y sus resultados son los que se van a transmitir a los clientes y los que revertiran en beneficios económicos empresariales.
En realidad, lo de enviar CV de manera indiscriminada a empresas, ya no se lleva. Muchos diplomados, incluso personal sin formación, ya se dedican a hacer estudios de empresas para ver cuales se adaptan más a sus necesidades y en las cuales, pueden llegar a sentirse mejor porque van a valorar sus conocimientos, van a poder aplicarlos y sintetizando, van a sentirse profundamente integrados en la cultura empresarial.

Saludos,

Anna.
clientes? trabajadores?
consumidores? productores?
¡¡Somos prosumidores!!
http://en.wikipedia.org/wiki/Prosumer#Prosumer_as_Producer_and_Cons...

Muy buena explicación, por cierto.

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