Gracias Victor por romper el hielo. Efectivamente, tendemos a utilizarla en turismo como una palabra de moda sin conocer la trastienda sicoemotiva que conlleva. Yo considero que para alcanzar el grado de producto turístico experiencial se deben cumplir unos requisitos y que muchas de las experiencias que catalogamos en el sector como tal no lo son. Si realizamos una autoria experiencial a estos productos, observaremos que el grado de experiencialidad que presentan es desigual..
Como advierte el pensador y filósofo Walter Benjamín en su ensayo “Experiencia”, la experiencia es una vivencia que se aleja de lo cotidiano para transformarse en algo memorable. Esta debe ser capaz de contribuir a un enriquecimiento personal del que la vive. Indudablemente, las experiencias pueden ser agradables o todo lo contrario. Nosotros, en su aplicación turística, nos quedaremos con las positivas. Desde mi punto de vista, un producto turístico se puede considerar experiencial si es capaz de ser multisensorial, responsable, personal, cocreado, generar conexión, único y cualitativo emocionalmente.
El gran Bernd H. Schmitt nos anima a crear situaciones experienciales a través de las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las actuaciones y las relaciones.
Tenemos que tener claro que nosotros no podemos crear experiencias, sino productos experienciales que tienen posibilidades de convertirse en experiencias gracias al proceso de creación que han seguido y su interacción con el cliente, él único que la termina validando como tal.
Como sabéis me apasionan los productos experienciales, el marketing experiencial y la calidad emocional. En este tiempo que he investigado sobre el mismo puedo llegar a una conclusión: el gran desconocimiento teórico y práctico que hay de éstos temas, lo cual no está reñido con la existencia de productos experienciales que no partieron de una conceptualización experiencial sino que son producto de la forma de entender la vida sus promotores o el azar. Es decir, nos existe un contexto teórico sólido que nos lleve a crear productos experienciales para el viajero, en España ya ni te cuento y eso que vivimos del turismo.
Desde mi punto de vista, el éxito en la práctica de turismo experiencial debe significar abrir las puertas a profesionales de la sicología y la sociología, ya que son los que más conocen a las personas y sus reacciones interiores y grupales; y al fin y al cabo como decía el maestro Chías el Mercado son personas, por tanto para tener éxito en él hay que conocerlas muy bien.
Saludos
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