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    Un buen amigo, Manel Colmenero (agente de viajes) sabedor de mi inquietud por la economia del conocimiento, me ha remitido este escrito y me gustaria compartirlo con el grupo.
    espero que os guste¡



    Justo antes de salir de vacaciones (recuerden que en el Cono Sur, febrero es pleno verano), me llamó una de las personas que observa el fenómeno de la Gestión del Conocimiento con mayor lucidez, para hacerme el siguiente planteamiento: "Tenemos un grupo de 17 expertos, perfectamente identificados, en un ámbito que es el core de nuestro negocio. De alguna manera son el oráculo que va a marcar la estrategia a futuro de nuestra corporación. Sin embargo, necesitamos anticipar la enorme amenaza que se nos cierne: Perderlos. Varios de ellos están en una edad cercana a la jubilación y el resto van a ser objeto de jugosas ofertas por parte de otros competidores. El problema añadido es que no hay sustitutos para ellos en el mercado y por si fuera poco, para llegar a convertirse en experto no hay otro camino que dedicar toda una vida de trabajo, experiencia y aprendizaje". Para su desgracia, la clonación -que sería la mejor herramienta de gestión del conocimiento- todavía no es posible y vaciar los cerebros de estos expertos en un recipiente es una solución que no aporta gran valor.

    Algo está cambiando drásticamente: El Conocimiento ha remplazado al Capital como recurso crítico y dicho cambio coloca a las organizaciones en una situación de riesgo que nunca hasta ahora había padecido: Por primera vez, no son dueños del activo más importante para su propia supervivencia, El Conocimiento. Aun cuando se habla y se escribe constantemente sobre el Capital Intelectual de las empresas, sobre el valor de sus Intangibles, la realidad es que nada de ello figura en sus libros contables por una razón muy simple: no le pertenecen. Los profesionales deciden donde quieren "invertir" su conocimiento y lo alquilan a las empresas durante un periodo determinado y en unas condiciones concretas. Finalizado ese acuerdo, lo que le queda a la compañía es muy poco si lo comparamos con lo que se lleva la persona que se marcha que no es simplemente conocimiento sino la inteligencia para crear nuevo conocimiento, es decir, para innovar. Hoy, el conocimiento se vende al mejor postor: murió la lealtad a la empresa. En columnas_anteriores comentaba que si hiciésemos el ejercicio de intercambiar a los empleados de IBM por los de General Motors, ambas compañías tardarían pocos minutos en colapsar aunque el resto de variables (productos, clientes, marca, infraestructura, etc.) permaneciesen intactas. Si bien en ambos casos se trata de personas inteligentes, lo que realmente es único e insustituible es el conocimiento que tienen esas personas para hacer lo que tienen que hacer. El conocimiento no es algo que tienes, es algo que haces. El conocimiento no se puede despegar del conocedor (ni este de su contexto cultural) y por ahora, las empresas no son dueñas de las personas. En la sociedad del conocimiento, la información empieza a perder valor por que es gratuita, es accesible a todo el mundo (google, wikipedia) y su crecimiento exponencial desborda nuestra capacidad de asimilarlo. Han sido dos Peter (Drucker y Senge) los que con más énfasis han abordado lo relacionado con los Trabajadores del Conocimiento y las Organizaciones que Aprenden. Sin embargo, existe una enorme confusión entre los ejecutivos cuando tratan de "gestionar" el conocimiento, ese activo que, a la hora de la verdad, resulta volátil, se escurre entre sus dedos como si fuese agua. Por si fuese poco, Gestión y Conocimiento son términos casi contradictorios ya que el conocimiento no se puede gestionar por 2 motivos básicos:

    1. Al igual que pasa con el amor, no se trata de una mercancía ni un objeto cuantificable sino que es inconsciente, intangible e invisible (está en las cabezas de las personas y en su corazón). Sabemos más que lo somos capaces de contar y contamos más que lo que somos capaces de escribir. El conocimiento es como la felicidad, se puede tener e incluso, se puede explicar a otros pero es muy difícil de explicitar y menos aun de transferir si no se transfiere el modelo mental que lo creó en primer lugar. Despilfarramos conocimiento en esta época en que estamos tan preocupados de ahorrar energía.
    2. Aunque por arte de magia el conocimiento fuese "transferible", las organizaciones no están preparadas para gestionarlo. Tu organización, tal y como la conoces, tal y como está diseñada, no sirve. Para las organizaciones del conocimiento, se requiere otro tipo de estructura, otro tipo de relaciones, otro tipo de contrato, otro tipo de incentivos, otro tipo de evaluación, otro tipo de liderazgo. La empresa, que se creó para sostener 2 conceptos como propiedad (dueños) y poder (jefes), no tiene mas remedio que adaptarse e ir dando paso a organizaciones más democráticas.
    A lo más a lo que se puede aspirar es a promover las condiciones y las interacciones que favorezcan, o al menos no entorpezcan, la creación y gestión del conocimiento.

    Muchas otras cosas están cambiando. En un pasado cercano, los egresados de una carrera como Ingeniería, tenían bastante claro el futuro que querían para si mismos: Acceder a un trabajo fijo en las grandes empresas industriales (eléctricas, mineras, automotrices, sanitarias, etc.) o en el caso del sector público, en el Ministerio de Obras Públicas. Su objetivo era desarrollar toda su carrera al interior de estas instituciones culminando con el premio simbólico del reloj por los 30 años de servicio y fidelidad a toda prueba. Hoy, mi generación considera que un ciclo de 5 años en un mismo lugar es síntoma inequívoco de agotamiento y señal de que ha llegado la hora de tomar decisiones y pensar en nuevos rumbos y desafíos. Hay estadísticas que indican que a lo largo de nuestra vida nos desempeñaremos en unos 12 trabajos diferentes, lo que significa que estamos condenados a reinventarnos varias veces. La Colaboración se ha convertido en una competencia esencial: Nuevas formas de trabajar, equipos que se organizan por proyectos y por procesos, más virtualidad, (Internet ha traído más relaciones, que hay que saber gestionar, y el problema no es estar conectado sino NO estar conectado), se requiere más capacidad de decisión autónoma y más formación en el puesto de trabajo. Los clientes se sorprenden cuando les digo que el conocimiento lo tienen al interior de sus organizaciones. ¿Quién sabe más que ellos sobre cómo gestionar un banco, vender soluciones de telefonía móvil u operar un avión en condiciones climatológicas adversas?. Todos los miembros de una empresa tienen mucho que aportar aunque nadie sabe más que todo el mundo. El desafío radica en ayudar a los que tienen el conocimiento, que no saben lo que saben ni saben cómo transferirlo a los que lo necesitan, pero primero hay que responderse esta pregunta: ¿Por qué van a querer compartir su conocimiento?

    Nuestra sociedad es eminentemente individualista. Cuando estudias, las notas que obtienes son individuales, cuando te contratan lo que examinan son tus logros personales al igual que cuando evalúan tu desempeño y al momento de pagarte el sueldo. ¿Cómo explicar esta situación cuando existe amplio consenso acerca del trabajo en equipo como habilidad fundamental? Es como si jugases al fútbol pero siempre entrenases solo. Hoy en el mundo se trabaja en red y el networking (a quién conoces) es básico. El futuro para las organizaciones pasa por sacar partido de la inteligencia colectiva y por ende, del trabajo colaborativo. La semana pasada, un miembro de una Comunidad Virtual de Práctica en la que participo comentaba, alucinado, que lanzó un mensaje de petición de ayuda acerca de experiencias de Gestión del Conocimiento en el sector de la Construcción en Escocia y en 10 minutos había recibido ya 7 respuestas a su solicitud.

    Antiguamente, el contrato que firmaba un trabajador con su empleador era un compromiso de por vida que otorgaba a la empresa un poder casi absoluto y exigía una dedicación incondicional. Cómo no recordar aquellas películas, como La Ley del Silencio de Marlon Brando, donde multitud de hombres se amontonaban ante las puertas de las fábricas implorando que les contratasen aunque fuese para un solo día. Las organizaciones han tratado al "Recurso Humano" del que no son dueños, de la misma forma que al resto de los recursos de los que si lo son. En la esfera de la vida personal, el matrimonio también era un contrato de por vida -hasta que la muerte nos separe- y significaba, muchas veces, que la esposa pasaba a ser considerada propiedad de su marido -la maté porque era mía-. Por suerte, las cosas siguen cambiando vertiginosamente. Al ser las personas las propietarias de ese tesoro llamado conocimiento, pueden jugar un rol distinto en la negociación, pueden elegir, pueden poner condiciones, están equilibrando la balanza. Ahora es la empresa la que trata de seducirles y hace esfuerzos inéditos para convencerles de que se trata de un lugar agradable para trabajar (Best Place to Work). No es casualidad que la Gestión del Talento se haya puesto de moda en un momento en que existen problemas demográficos (la fuerza de trabajo va envejeciendo y los gobiernos deben ofrecer incentivos económicos para fomentar la natalidad), se ha ido incorporando al mercado laboral una generación de jóvenes educados en un "mundo digital" (ya son 90 millones en USA que no van a aceptar las reglas del mundo "analógico") y según indican todos los informes, existe una preocupante escasez de talento. El criterio para evaluar a los directivos va a contemplar su capacidad de atraer y retener talento.

    La empresa busca competir (para que uno gane, otro deber perder) y en general juega a la defensiva. El éxito de la empresa radicaba en que otorga una poderosa sensación de control a los directivos, donde el miedo ha funcionado durante muchos años como una eficaz herramienta de gestión. Henry Ford afirmaba: "Cada vez que pido un par de brazos, me vienen con cerebro". La persona se consideraba un apéndice de la máquina y cuanto más máquina era, mejor. Lo que anhelan las personas en realidad es muy simple: que las quieran, sentirse valorados, que el trabajo resulte entretenido, desarrollarse y aprender. Los directivos esperan que su gente ponga entusiasmo, pasión, energía, motivación en todo lo que hace. ¿Y eso cómo se logra? ¿Cómo se involucra, cómo se enamora a los miembros de una organización en torno a una visión? ¿Cómo hacer de cada trabajador un emprendedor? Los seres humanos se involucran, se apropian de algo cuando colaboran y comparten. Puedes diseñar tantas estrategias como quieras pero si no hay entusiasmo y buen juicio, es una completa perdida de tiempo. El momento de la verdad se juega en esa interacción entre clientes y empleados y para que todo resulte, es imprescindible el compromiso, la ilusión. Si el gran objetivo es lograr que a los integrantes de una organización les importe, que sientan que son parte de algo importante, entonces el rol de líder lo ejerce el más capaz de entusiasmar. Si quieres que den lo mejor de si mismos, el espíritu de palo y zanahoria no funciona. "Cuida de las personas que trabajan contigo y ellos cuidarán de la empresa". Mientras antes la tarea venia impuesta, ahora es el trabajador el que decide la tarea ya que sabe más que nadie (cuanto más cerca del cliente, más conocimiento). Somos creativos por naturaleza aunque la educación que recibimos trata inculcarnos lo contrario. La persona tiene cada vez mas poder, no solo consume sino que influye en lo que se produce o lo produce él.

    La empresa actual, al igual que la educación, nació para entornos estables y protegidos y no para entornos cambiantes. El sistema educativo quedó devaluado porque responde a un mundo predecible que dejo de existir hace ya mucho tiempo cuando hoy necesitamos educar para convivir con la incertidumbre. El mundo actual responde a la visión de nuestros padres pero no a la nuestra y ocurre que, al contrario de lo que se piensa, el futuro somos nosotros y no nuestros niños. Si no cambiamos la educación y en concreto los curriculums, vamos a perder a la próxima generación (mi esperanza es que al final, ellos la cambiaran). Las organizaciones actuales fueron diseñadas para un mundo autoritario que no responde al futuro que amenaza con atropellarnos. Queremos que las personas sean emprendedoras para que luego trabajen en organizaciones jerárquicas donde no pueden emprender. ¿Están las organizaciones dispuestas a adaptarse al modelo que les exige el conocimiento, el aprendizaje y la innovación? Necesitamos otro tipo de organizaciones y otro tipo de personas que se hagan las preguntas que de verdad importan y sin miedo a fracasar. El principal recurso ya es el Conocimiento. El principal proceso de desarrollo económico es el Aprendizaje, por eso las personas están interesadas en invertir en si mismas y por eso aprender mejor y más rápido que el resto se convierte en una ventaja competitiva clave. No hay duda que la principal tecnología seguirá siendo el Cerebro humano.

    No soy experto en Management pero algo está cambiando drásticamente. Las personas ya no quieren ir en autobús (donde manda el conductor que decide por donde se va y cómo) sino que quieren ir en bicicleta para poder elegir, poder decidir. En tiempos de cambio, el conocimiento es la moneda más valiosa. Los pobres ya no son simplemente los que no tienen dinero. Lo que resulta una obviedad es que el precio del alquiler de conocimiento no va a parar de subir.

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    Respuestas a esta discusión

    Joan,
    Este debate que has abierto ya hace meses había quedado escondido y hoy lo he encontrado. La verdad es que explicas tan bein el tema que poco se puede añadir. Sin embargo, como me gusta el debate, he pensado que valdria la pena comentar una idea que apuntas, pero que quizas podría ampliar. La importancia que tienen los contactos, los grupos, las redes, en la generación de conocimiento. Igual que las neuronas en nuestro cerebro no trabajan solas, sinó que forman aprte de circuitos o redes, el conocimiento también se genera en redes o grupos de contacto. Las personas, en solitario podríamos llegar no muy lejos. Es el estímulo del intercambio que genera nuevas ideas y que hace que evolucionen hacia otras más nuevas aún y así hasta el infinito.
    El turismo 2.0 en la sociedad red, como la define Manuel Castells. se debe basar en la cooperacion y el intercambio entre actores (empresas, organizaciones, turistas, etc.) porque el conocimiento se genera a través de este intercambio.
    La que verdaderamente supone un cambio de paradigma, aunque no de realidad, es la conciencia de que el conocimiento no es de una persona, sinó que aquel conocimiento que adquiromos cuando trabajamos tiene parte de propiedad en los compañeros y compañeras con quien lo compartimos. Al dejar aquel lugar de trabajo, parte del conocimiento se queda allí y aunque lo intentemos, no conseguiremos que evoluciones y/o crezca del mismo modo en otro lugar de trabajo, porque allí estaremos motivados/influídos por otros actores on ls que interactuaremos.
    Algo, que , sin embargo resulta interesante es conocer las reglas o dinámicas que funcionan, aunque de forma no claramente explícita, en esta interacción para la generación de conocimiento. Se trata del conocido Capital Social que se crea y desarrolla por puros parámetros economicistas, es decir, que lo que mueve la interacción entre personas es puro interés, muchas veces cuantificable economicamente. Podríamos decir que somos un "homo economicus" mas que un "homo sapiens". Toda nuestra vida nos la pasamos mirando de obtener beneficio de nuestras acciones, y, sobretodo, de nuestras relaciones. La historia nos ha demostrado la efectividad de esta estrategia y la aplicamos sin contemplaciones desde que nacemos.
    Todos los avances de la humanidada (y lo retrocesos también) han sido fruto de la colaboración y el intercambio de ideas y conocimiento entre personas.
    Por esto, generar conocimiento es fundamental si se quiere mejorar. Lo hacemos muchas veces sin darnos cuenta, aunque, los avances verdaderamente significaticos són los que se planifican o se preparan. Otra cosa, es que la idea aparezca de modo casual, o que así lo parezca.
    Por esto, existen sociedades, países, regiones, ciudades, empresas u organizaciones, donde la creación de conocimiento es más alta porqué los miembros, las estructuras estan sensibilizadas y son conscientes de este valor, por lo que actúan y funcionan de manera que se de la generación de conocimiento.
    España, como uno de los líderes mundiales de turismo, no ha desarrollado igualmente una tecnología líder en el sector turístico y esto se debe a que durante muchos años se vivio con la i dea aquella del franquismo "que inventen ellos". Y tanto que inventaron. Francia, como es lógico ha tenido durante años el liderazgo de la investigación turística, a la vez de ser líder mundial como destino, sin embargo, el Reino Unido, un destino lejos de España en el ranquing de destinos turísticos, ha desarrollado mejores escuelas de turismo y ha investigado mas en turismo que España. Pero ahora resulta que China, está consiguiendo ser un destino lider en el mundo (ocupa el puesto n. 4 y, seguramente en el 2020 - fecha curiosa donde las haya - estará en el número 1) y también está empezando a ser un generador de investigación y nueva tecnología turística. Y quine saca más ventaja de esto es Australia, que junto con Nueva Zelanda, llevan años desarrollan
    Magnifico resumen Oriol! No puedo estar más de acuerdo en todo!

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