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    Ayer en El Periodico de Catalunya, leía este artículo:
    19/12/2008 Edición Impresa LA RUEDA
    El líder que necesita Catalunya
    ANTONI Bassas

    En menos de dos meses, Puyal ha declarado que estamos en una fase de decadencia y Llach ha calificado la situación política de hecatombe. Poca broma, que los dos son de los que piensan antes de hablar. Y si al bajo momento nacional añadimos el desastre provocado desde el sistema financiero internacional, es como para no salir de casa, no sea que quedemos atrapados dentro de la actual neblina de cinismo y pesimismo que ya no deja ver por ningún sitio valores como el esfuerzo, capacidades como el talento, actitudes como amar lo que se hace u obligaciones como el sentido de responsabilidad individual.
    Pero por acertados que sean los diagnósticos y por dura que sea la realidad, no podemos vivir ni en el pesimismo ni en el cinismo. No podemos permitírnoslo.
    Es cierto que una cosa es la opinión de gente que habla desde la autoridad de su trayectoria, y otra muy diferente la de los profesionales de la difusión generalizada de desánimo. Algunos de estos escriben desde la nostalgia de un pasado que, a fin de cuentas, también conoció sus miserias. Otros son simples mensajes de mal rollo a beneficio del negocio propio o a sueldo de los que no tocan poder. Esos nos hacen tanto daño como los que sí tocan poder y lo utilizan para controlar a los medios, creyendo que el pueblo es cortito.
    Sea como sea, el resultado de todo ello es una enorme cantidad de catalanes que sienten que el país se nos está escurriendo entre los dedos. Y que no se sienten nada liderados. Obama ha necesitado la coincidencia de dos guerras y la madre de todas las crisis para iniciar el cambio. Quizá nosotros necesitemos desengañarnos con Zapatero (qué fuerte decir que a la gente no le interesa la fecha de la nueva financiación, que se lo pregunten a las sobrecargadas enfermeras del Vall d'Hebron) y que la sentencia del Estatut se atreva a tocar una sola coma de lo que votamos. Mientras tanto, no nos queda otro remedio que asumir nosotros el liderazgo. Que cada uno haga tan bien como sepa lo que le toca y un poco más. Porque mientras no se disipe la niebla, el líder que Catalunya está buscando eres tú."

    Al finalizar el mismo acudieron a mi un montón de dudas,os las lanzó aqui para quien quiera aportar sus ideas y lo hago aqui porque siempre se ha dicho que en el 2.0 TU eres el rey soberano.
    Estas dispuesto a ser el lider?
    Estamos cerca de esas fechas en las que hacemos los nuevos propósitos para el 2009.
    quizás sea un buen momento para reflexionar en voz alta y mas cuando parece que nadie mas que nosotros mismos vamos a tener que sacarnos las castañas del fuego, bueno esto no es nada nuevo, no os parece?

    Etiquetas: Cooperacion, Desarrollo, Liderazgo

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    Respuestas a esta discusión

    Por fin alguien habla claro.
    Me alegro mucho. Estupendo.
    Curiosas reflexiones las que nos traes amic Manel, fruto de tu incorformidad, impaciencia, y falta de luz hacia el futuro (asi estamos muchos), pero solo se me ocurre una receta que siempre es valida, "volver a los origenes" sin tener que retroceder a la aldea, pero si a la aldea del sistema economico.
    Toda economia es la suma de muchos esfuerzos, (principalmente los nuestros), esta clase cada dia mas amplia de Governantes y administradores nombrados con la bandera democratica estan creando una casta de privilegios y privilegiados (nosotros mismos hablamos de "ellos" cuando hacemos distincion, tal vez porque no nos gusta que nos metan en el mismo saco) comparable a la patente de corso de antaño, y no me parece correcto, decia suma de economias del esfuerzo personal de millones de personas aborregadas sometidas al pacto del salario, bajo las amenzas de "eres" o paro, con un conformismo inusual.
    Cierto es que de seguir creciendo esta bolsa de problemas a las economias personales, habra movimientos sociales, (es previsible), mientras afecte a unos pocos, esta sociedad tan autista y capaz de aislarse de los problemas ajenos, seguira escondiendo la cabeza haciendo ver que el problema no va con ellos, ya no hay solidaridad, ni correspondencia con el sufrir del vecino, ya nadie llora un muerto, es mas, molesta y hay que sacarselo de encima de inmediato, se le incinera y practicamente no deja rastro ni rincon donde llevarle flores, si seguimos este camino, estamos dejando en manos de formatos informaticos la historia reciente, de ser cierto lo del cambio climatico es probable que esta sociedad pierda muchos años de su historia el dia que por muchas razones se deba volver a alumbrar sin energia y escribir con lapices, en los restos fosilizados de esta civilizacion no se podran encontrar materiales que den pistas a los historiadores y arqueologos, ademas sin energia nadie podra leer estos formatos muy distantes del punto cero momentaneo, ¿quien se acuerda de los disquettes?, imagino que se han desechado montones con millones de datos (serian irrelevantes), pues esta es la evolucion de esta sociedad depredadora, nosotros formamos parte de ella, que dificil es levantarse del sofa a las seis de la tarde ponerse un abrigo y salir a la calle a gritar el incoformismo, pudiendo estar en casa con la calefaccion a 24 grados, un gin tonic en la mano, un libro y musica de Mozart de fondo, o con el cuatro por cuatro surcando los montes en busca del oro blanco, o en la casita de la playa degustando una suculenta fideua con un rioja del 1989, pensando en que este año no me podre cambiar el mercedes o BMW, para no herir a mis conciudadanos, es mas es signo de austeridad decir que esperamos un poco ya que hay que arrimar el hombro con la que esta cayendo.
    Podriamos seguir , os emplazo a enlazar la lista de reflexiones, seguro que podriamos llenar tomos y tomos de vivencias reales, que todos percibimos, pero yo os dejo, me espera el sofa, un gin tonic y el partido del Barça, pero antes de irme, os dire que me sumo a la solidaridad de los afectados, que siento mucho que esten en esta situacion, que les deseo lo mejor, y aprovechando estos dias, que os deseo unos dias llenos de paz y amor, felices fiestas y prospero año nuevo.
    (escribiendo esta ultima parrafada, me olvide por completo de lo que anteriormente estaba comentando) solo me gustaria ¿saber quien coño encargo en su dia generar una casta tan hipocrita?.
    os prometo seguir pensando en ello.....
    Amic, solo nos queda ser nuestros propios lideres.
    Cuando piden esfuerzo, trabajo, tenacidad, siempre nos lo piden a nosotros... quisiera saber si la corresponsabilidad es mutua.
    Estos dias estoy escuchando voces de funcionarios publicos que se llevan las manos a la cabeza porque se estan planteando algunos ayuntamientos despedir al personal. O se oyen voces de grandes empresas que estan aprovechando la "especial conyuntura" para pasa el muerto, ese muerto que nadie quiere ver ni llorar, a las arcas del estado que obviamente somos todos. Se estan jubilando personas con 52 años ¡¡¡
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, volveremos a los orígenes sin volver a las catacumbas, pero no nos quead mas remedio que pensando de una forma abierta, 2.0 trabajemos y nos esforcemos para que el bien propio sea el de todos.
    Tengo la sensación que nos va a tocar tener que repartir, solidarizarnos y socializarnos sin mas dilación, el trabajo y por tanto los recursos van a ser escasos, de nada va a servir los egoismos sin no para el bien de toda la comunidad. Se acabó esa hipocresia de pasar patatas calientes alardeando la bandera del capitalismo. La especulación como la corrupción son canceres y para combatirlas todos tenemos que ser nuestros propios lideres con lo que supone de cargas de responsabilidad.
    Me gusta la frase del Sr. Basas cuando dice que seria una irresponsabilidad ser pesimista. Creo que ahora mas que nunca esa frase : A trabajar y a Soñar ¡¡¡ tiene mas sentido que nunca, aunque quien la utilizara haya defraudado a mucha gente,
    Hoy he leido esta columna de un politico que admiro Miquel Roca i Junyent, creo que esta en la linea

    Bon any!
    Las cosas no marchan bien pero renunciar al optimismo sólo servirá para empeorar la situación


    Dicen los analistas que el 2009 no será bueno. Nos pronostican importantes dificultades, recesiones y todo tipo de incidencias negativas. Parece que para compensar que no fueron capaces de vislumbrar la crisis, quieran ahora ser los profetas del desastre. Pues bien, como el drama ya está descontado, es el momento de levantar la bandera de la esperanza, de la confianza, del ánimo y del optimismo. Bon any 2009!

    Ciertamente, optimismo prudente y realista. No es necesario ni posible negar u ocultar la realidad. Las cosas no marchan bien, pero renunciar al optimismo sólo servirá para empeorar la situación. Muy a menudo el pesimismo es la antesala del conformismo. Y esto sería más grave que la crisis en sí misma. El conformismo generará hábitos, actitudes y comportamientos que tardan mucho tiempo en superarse; incluso van más allá del momento en que se inicia la recuperación que pilla a los conformistas con el paso cambiado, incapaces de aprovecharse de nuevas oportunidades.

    La esperanza no debe confundirse con el voluntarismo. No hay ninguna crisis que no haya tenido su final; ni ninguna crisis que no se haya traducido, a medio y largo plazo, en un periodo de progreso y bienestar. Distintos, seguramente, a los que hasta ahora hemos vivido y conocido; pero la historia de la humanidad es una historia de progreso. Y ahora pasará lo mismo. Saldremos mejor; con heridas, pero la sociedad, en su conjunto, abrirá nuevos horizontes.

    Sólo nos falta tener confianza y que alguien - muchos a poder ser-la prediquen. Ya tenemos líderes para el desastre, ahora nos faltan predicadores del ánimo, de la confianza. A sabiendas que resulta difícil, porque puede resultar pueril, ingenuo, incluso irresponsable. Pero esta es la carga de los liderazgos en tiempos de crisis:

    Churchill ganó la guerra y, acto seguido, perdió las elecciones. Pero la historia recuerda y recordará siempre a Churchill como el líder que dio confianza a un país bajo las bombas. ¡Así son los líderes!

    Por lo tanto, bon any! Que el 2009 llegue con el impulso de un afán de superación. Con políticas que lo hagan posible; con esfuerzos solidarios, con la conciencia clara de los costes de la crisis. Pero también dibujando futuros mejores. ¡Que los habrá! Bon any!
    Un regalo de nuestro amigo... no he podido evitar la tentación de compartirlo con vosotros

    FELIZ 2009
    AÑOS DE PENITENCIA - 30/12/2008
    sociedad

    Hace ya muchos años aprendí de mi querido amigo Fred Wechsler que el éxito (y aquí la definición es tan abierta como se quiera), estriba en la capacidad de ajustarse a los cambios del entorno y en la velocidad del proceso de ajuste.

    El año 2009 nos va a poner a prueba. La ventaja es que el cambio no ha sido brusco, pues hemos tenido todo el 2008 para ensayar respuestas. E incluso, los más avezados, contaron con el segundo semestre del 2007, aunque la sociedad les hizo poco caso.

    Vienen años complicados, años de penitencia. Hay que encogerse y aguantar. Los “años del desmadre”, en feliz expresión de Tom Wolfe (aunque aplicado a otra realidad histórica), se han acabado, quizás para siempre.

    Y no hay que buscar culpables, a la manera judeocristiana, porque todos hemos participado en el festín. Es cierto que unos más que otros.

    Los “reyes del universo” (los grandes financieros) han resultado ser unos fulleros. Han jugado con el dinero de los demás y han hecho todas las trampas inimaginables y algunas más. Pero hasta hace escaso tiempo habían sido vitoreados por el resto de la concurrencia. Y lo fueron porque a su alrededor repartían riqueza y poder. No vale quejarse ahora de sus cuantiosos ingresos, de sus derroches, de su exultante soberbia.

    La Administración Pública (nacional e internacional), fagocitada por el credo neoliberal, no ha cumplido su papel de velar por el interés de los ciudadanos. No sólo no ha regulado, sino que ha colaborado, en su calidad de “convidado de piedra”, a que la madeja se hiciera incomprensible. Ahora dispara cañonazos, mediante la máquina electrónica de imprimir dinero, pero no sabe adonde apuntar porque no conoce (nadie lo sabe) donde están los objetivos a abatir.

    Los “expertos económicos” han hecho el ridículo una vez más. Sus pronósticos han fallado estrepitosamente. Han perdido credibilidad, si es que alguna vez la tuvieron. De ahora en adelante, mejor que se dediquen a tratar de explicar lo que ha ocurrido. A posteriori todo es más fácil.

    La Bolsa ha dejado de ser el escaparate de un capitalismo desenfrenado. Todos los mercados bajan y los valores se sitúan en la proximidad del valor contable de las empresas. Donde tienen que estar. La trampa del “fondo de comercio”, que justificaba las explosiones en el valor de capitalización, ya no se la creen ni los párvulos.

    Los consumidores / productores / empleados que han sido seducidos por los viajes de “low cost”, la “hipoteca a cuarenta años”, los I-Pod, los coches “a pagar cuando quiera”, las televisiones de plasma y un largo etcétera de obligaciones, se han enterado de que todo era mentira. De que el mundo no es “el país de jauja”.

    Años de penitencia (¿cuántos? ¿qui lo sá?). Años de trabajo, de mayor esfuerzo, de menos oropel, de más intimidad. Años en los que prive la sencillez, el consumo responsable (el real, no el supuestamente ecológico), el disfrute de la naturaleza (no el artificio del ocio prefabricado).

    Si somos capaces de cambiar de actitud, la vida resultará más fácil y placentera. En el fondo, nunca pasa nada.

    Feliz año nuevo.
    Hoy Alfonso Castellano nos ha regalado con esta lectura de Albert Stein, es creo brillante
    "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La
    crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países,
    porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como
    el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los
    descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se
    supera a sí mismo sin quedar "superado".

    "Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio
    talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera
    crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas
    y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin
    crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta
    agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor
    de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es
    promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de
    esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis
    amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla."

    Albert Einstein
    Os transcribo el articulo de opinión de Juan Jose Lopez Bruniol

    31/3/2009 Edición Impresa LOS FACTORES QUE LASTRAN EL AVANCE DEL PA...

    1. • A los rigores de la peor situación económica mundial desde 1929 se une en España un mal momento político

    JUAN-JOSÉ López Burniol

    Creo que es en su biografía de Cambó donde Jesús Pabón escribe que España es, en ocasiones, un país desafortunado, pues coinciden en su suelo y al mismo tiempo dos crisis: la crisis política y la crisis económica. Decía esto pensando en los albores de la Segunda República, cuando a los azares y conflictos provocados por un cambio de régimen y el inicio de un proceso de cambio se unieron los efectos devastadores de la crisis económica de 1929. No hay duda de que el destino de aquel intento de democratización y progreso habría sido más propicio de haberse desarrollado en un escenario de bonanza económica. Pero la historia, que es la vida de los pueblos, viene como viene y, además, se repite. Así sucede hoy, cuando a los rigores de la crisis económica más grave experimentada por el mundo desde 1929, se une --en España-- una crisis política cuyos síntomas ya son inocultables. Estamos, por tanto, ante una crisis perfecta fruto de la fatal coincidencia de una serie de factores que conviene precisar. Son estos:

    1) EL DESPLOME del modelo productivo. En España, la crisis no es solo financiera y consecuencia de la desencadenada en Estados Unidos en agosto del 2007, sino que es anterior en el tiempo --comienzos del 2007-- y distinta en su origen, que se halla en el hundimiento del modelo de crecimiento vigente con éxito durante 14 años y fundado básicamente en la construcción y el consumo interno financiados por una descomunal deuda externa, la primera del mundo en proporción al PIB y la segunda en términos absolutos, después de la de Estados Unidos. Con el agravante de que esta vez la crisis española no se podrá superar, como antaño, con un aumento de las exportaciones propiciado por la bajada de los salarios vía devaluación de la moneda, sino que será necesario aumentar la productividad por otras vías, lo que supone la necesidad de pactos estructurales, mucho coraje, mucho trabajo y mucha paciencia.
    2) El colapso y la trivialización de la política. Cualquier observador atento sabe que en Espa- ña está pendiente, desde hace años, una reforma política concretada en tres puntos: a) Reforma del Senado y regulación de los instrumentos de cooperación verticales (Gobierno central/autonomías) y horizontales (autonomías entre sí), que desarrollen el Estado Autonómico en un sentido federal. Mientras no se acometa esta tarea, una bilateralidad rampante provocará la erosión y el desprestigio del Estado. b) Reforma de la ley electoral, para implantar las listas abiertas, que --pese a sus inconvenientes-- son el único instrumento que dificulta la condensación del poder político en las cúpulas de unos partidos huérfanos de democracia interna, cuyos dirigentes se suceden por cooptación. c) Reforma de la financiación de los partidos políticos y de las entidades locales, por constituir dichos ámbitos el caldo de cultivo de la mayor parte de las corrupciones que asolan el país, y que afectan a todos los partidos en grado directamente proporcional a su participación en la política de gestión. Pero, en lugar de acometer estas tareas, nos entretienen con apelaciones constantes --según los bandos-- a la unidad de España, a la memoria histórica, a la laicidad del Estado, a la igualdad, a la Alianza de Civilizaciones... Cuestiones nobilísimas, sin duda, pero que, según cómo y cuándo, son cortinas de humo para ocultar lo prioritario.
    3) El déficit de liderazgo. El colapso y la trivialización de la política tienen una de sus causas --no la única-- en la ausencia de un auténtico liderazgo. Es líder el político dotado de autoridad moral reconocida por sus conciudadanos. Y ¿a quién se le reconoce autoridad moral? A aquel de quien se cree que dice lo que piensa y procura hacer lo que dice. Autoridad es, por tanto, credibilidad. Credibilidad a la hora de fijar el orden de prioridades de la acción política, credibilidad a la hora de proponer medidas concretas, y credibilidad a la hora de ejecutarlas. ¿Cuántos políticos tienen hoy credibilidad en España?
    4) La instrumentalización de la justicia. Comenzó en los 80, cuando se eludía la exigencia de responsabilidades políticas con el pretexto de que primero tenían que depurarse las penales. También fue entonces cuando comenzaron a usarse ciertas actuaciones judiciales como arma arrojadiza en la lucha entre partidos. Y el Consejo General del Poder Judicial ha actuado siempre como correa de transmisión de las directrices partidarias. La reciente huelga de jueces no fue una simple reivindicación por razones de intendencia. Se esconde tras ella un malestar profundo, que --de no remediarse-- acarreará consecuencias graves.

    5) EL RESURGIR del espíritu cainita. La Transición fue un espejismo. Hemos vuelto adonde solíamos. España torna a ser "un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín". Tiene otra vez vigencia la pregunta que se hace uno de los personajes de La velada en Benicarló: "¿Qué se han hecho los españoles unos a otros para odiarse tanto?". Hace siglo y medio, José-María Blanco White lo tenía claro: "El enemigo de un español es otro español, (por) la insoportable pesadumbre de tolerarlo, de transigir, de respetar sus pensamientos". Así somos.
    Lo dicho: la crisis perfecta está servida.

    *Notario
    A VER SI ENTRE TODOS SOMOS CAPACES DE ROMPER CON EL PASADO Y MIRAR AL FUTURO DE UNA MANERA TOTALMENTE NUEVA
    Tambien me ha parecido acertado traeros esta lectura del profesor Daniel Innerarity, que escribió en EL PAIS el pasado lunes
    Espero os de ideas:

    Ser más inteligentes que la crisis
    Hay que superar la desproporción entre la dimensión mundial de los problemas y el provincianismo de las soluciones. La reforma de las normas financieras y su vigilancia deben llevarse a cabo a nivel internacional

    DANIEL INNERARITY 30/03/2009


    Hablamos mucho de la sociedad y la economía del conocimiento y tal vez no hayamos caído en la cuenta de que para estar a la altura de sus desafíos nos hace falta ser, por así decirlo, más listos que los problemas que plantea. La verdad profunda de esas denominaciones no es otra que la advertencia de que en el origen de nuestros problemas hay un fracaso cognitivo y el mejor instrumento para superarlo es aprender de ellos, desarrollar el saber correspondiente.


    La innovación financiera va siempre al menos un paso por delante de la reglamentación

    La política debe decidir si ejerce una gobernanza global o se contenta con el papel de víctima

    En la sociedad del conocimiento necesitamos formas de gobierno que gestionen adecuadamente el saber. Hemos prestado gran atención a la importancia que el conocimiento tiene en nuestras sociedades, pero tal vez no hayamos reparado tanto en las consecuencias ambivalentes de la producción del conocimiento, por ejemplo, en el sistema financiero global.

    En este contexto habría que encuadrar la crisis actual, que responde a un desajuste entre la capacidad de innovación de los mercados financieros y nuestra capacidad colectiva de configurarlos inteligentemente. Mientras que los mercados financieros han crecido espectacularmente durante las últimas tres décadas, las expectativas sociales en relación con la regulación pública de estos mercados han experimentado un avance muy pobre. La innovación financiera está siempre al menos un paso por delante de la reglamentación. Hay una asimetría entre el conocimiento privado y el conocimiento público. La aceleración de la producción de conocimiento en las finanzas globales contrasta con la escasa capacidad de las instituciones reguladoras. En Europa, sin ir más lejos, aunque el Banco Central Europeo desarrolla sus funciones de política monetaria, las facultades de supervisión siguen en manos de los bancos nacionales. Este marco es claramente estrecho, y así lo han indicado quienes aconsejan la creación de un organismo de supervisión supraestatal.

    La política y el derecho no sólo son incapaces de contrarrestar la desterritorialización de los mercados mediante el desarrollo e implementación de normas vinculantes globalmente, sino que también están perdiendo competencia cognitiva para estar a la altura de la innovación económica. Un ejemplo de ello puede encontrarse en la ambivalencia de la reglamentación financiera. Diversos estudios empíricos han advertido que algunas medidas políticas y legales han agravado los problemas, como es el caso de los acuerdos de Basilea, cuya naturaleza procíclica es ahora manifiesta. Las disposiciones acerca de fondos propios inducen a la expansión de créditos en los periodos favorables y a las restricciones en los momentos malos. Estas regulaciones no sólo han contribuido a la expansión de los productos derivados que están en el origen de la crisis actual, sino que también han incrementado la inestabilidad del mercado crediticio.

    No es exagerado decir, por tanto, que entre las causas de la crisis hay un fracaso cognoscitivo. ¿Por qué razón el mundo financiero aparece como más inteligente y dinámico que el mundo de la política y el derecho? Pues fundamentalmente porque la economía tiene una actitud cognitiva, flexibilidad y una enorme capacidad de aprendizaje, mientras que la política y el derecho están acostumbradas a un estilo normativo, que se traduce en una tendencia a dar órdenes allí donde tendrían que aprender. La política y el derecho tienden a reaccionar de manera normativa frente a las decepciones, mientras que la estructura de expectativas que dirige las operaciones de la economía, y del sistema financiero en particular, se caracteriza por una predominancia de las expectativas cognitivas, adaptativas y abiertas al aprendizaje. Por eso la economía y el sistema financiero van por delante tanto en lo que se refiere a la definición de los problemas como a la formulación de los modos de enfrentarse a ellos.

    Ésta es la razón por la que puede afirmarse que no habrá solución verdadera a la crisis mientras los actores públicos no sean capaces de generar un saber correspondiente
    . Hasta ahora, el énfasis sobre el papel de los Estados y de la jerarquía como medio de control ha impedido prestar atención a los aspectos cognitivos de la gobernanza. No se puede ejercer la responsabilidad de la supervisión y la regulación si no se dispone del saber correspondiente que permita comprender los nuevos instrumentos financieros y alertar a los operadores sobre sus riesgos específicos. Para tener un sistema financiero sano es esencial que las autoridades de tutela y los inversores dispongan de información que les permita evaluar correctamente los riesgos, algo de lo que han sido incapaces en la actual crisis. De hecho, ya se han alzado diversas voces que advierten de que tales disposiciones, en la actual coyuntura económica, deberían ser reconsideradas.

    No se trata de prohibir la innovación financiera, de la que se siguen muchos buenos efectos para las personas, sino de impedir el abuso y exigir su transparencia, lo cual, evidentemente, no sera fácil, puesto que la innovación se presentará en los próximos años bajo formas que no se pueden prever. El objetivo debe ser corregir las prácticas peligrosas e inaceptables sin suprimir las innovaciones útiles para la colectividad. Esta función es especialmente difícil, ya que en los últimos años han ido adquiriendo una gran significación ciertos tipos de riesgo que no pueden ser manejados con los tradicionales instrumentos económicos y políticos.

    Así pues, para entender los actuales problemas de gobernanza del mercado financiero global hay que considerar las características y consecuencias de la producción del conocimiento en el sistema financiero y la relevancia del conocimiento para la política. ¿Qué nuevas formas de gobernanza corresponden a la creciente desterritorialización y autonomía de las transacciones financieras? ¿Cuáles serán las instituciones y los sistemas de regulación financiera apropiados para un mundo de innovación financiera y de globalización?

    Hay que constatar, de entrada, que la política tiene grandes dificultades a la hora de configurar una gobernanza global e intervenir con eficacia configuradora en los procesos de globalización. Tiene que decidir si aspira a desempeñar esa función o se contenta con el papel de víctima. Y para ello lo primero que debe superarse es esa desproporción entre la dimensión mundial de los problemas y la impotente provincialidad de las soluciones, entre el carácter global de los mercados financieros y el carácter doméstico de los bancos centrales y las agencias supervisoras.

    Hasta ahora, los Estados han respondido a la crisis con medidas que toman poco en cuenta su impacto sobre los demás países. Pero conviene no perder de vista que las políticas poco cooperativas no hacen otra cosa que debilitar todavía más la economía global. Contra la tentación del proteccionismo o las soluciones unilaterales debe recordarse que lo que falló tras la crisis del 29 no fue el mercado, sino los Estados y su falta de colaboración. La reforma de las normas financieras y su vigilancia deben llevarse a cabo a nivel internacional. Aunque la idea de un regulador financiero global sea de momento poco realista, la solución a la crisis requiere una mayor coordinación de las políticas de regulación y supervisión financiera.

    En última instancia, lo que se nos plantea es llevar a cabo una gobernanza inteligente de la economía financiera, y esto exige que revisemos a fondo la función de la política en una sociedad del conocimiento de manera que gane capacidad de gobernar los acontecimientos, autoridad supervisora, comprensión de la complejidad, visión de conjunto, inteligencia sistémica, competencia estratégica y anticipación. El verdadero objetivo de la política sería poner en marcha formas de cooperación cognitiva, es decir, crear las condiciones para combinar óptimamente lógicas funcionales heterogéneas, estructuras de gobernanza y recursos de conocimiento. Las políticas del conocimiento deben tomar en cuenta una diversidad de perspectivas e instrumentos y ponerlos en relación entre sí para promover procesos de aprendizaje colectivo. Sólo así podríamos conseguir que las quejas correctas dieran paso a las soluciones eficaces.

    Daniel Innerarity es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza y autor de El nuevo espacio público.

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