
Según cifras de la OMT, en 2003 China se convirtió en el principal mercado emisor de Asia, con un total de 20,2 millones de viajeros al extranjero. Se prevee que en el 2020 lleguen a los 100 millones.
El perfil del turista chino es el de un profesional o ejecutivo de entre 35 y 54 años, que viaja por motivos de ocio, realiza una estancia aproximada de 11 días y se aloja en un hotel de 3-4 estrellas.
Los turistas chinos provienen de las grandes ciudades que tienen una renta elevada per cápita como Pekín, Shangai, Tiajin y Zhejiang.
Con el aumento del poder adquisitivo y de las salidas al extranjero de los ciudadanos chinos, ha crecido también de forma considerable las protestas llegadas desde los destinos que los acogen:
Su ignorancia de las costumbres extranjeras y su alegre naturalidad les hace comportarse como en casa allí donde van: escupen, hacen ruido cuando comen, eructan, se saltan las colas,fuman en lugares prohibidos, hablan a gritos, se visten con ropa "inapropiada".....
Otro tanto sucede con la costumbre masculina de arremangarse la camiseta hasta el pecho, dejando al descubierto una feliz barriga cervecera.
Otro obstáculo son los modales en la mesa, como sorber con ruidosa fruición los fideos y enfrentarse a artefactos metálicos como el cuchillo y el tenedor...
Esos chinos que acaban de salir al mundo quizás me recuerden con su comportamiento al protagonista de la película "Cocodrilo Dundy"..... esperemos que no se cumpla el refrán de que todo se pega menos la hermosura...