
Bueno, os cuento que soy nuevo en
Turismo 2.0, donde entré por casualidad hace un día en busca de ideas y
cosillas para mi web (
ViajeAhorro.com).
Mi destino principal en mis viajes ha sido y es Sudamérica, especialmente Perú, país que me continúa atrayendo bastante, ya que presenta una mezcla de culturas y etnias sin igual en el resto del subcontinente.
Eso del
mestizaje en América es algo que se da por descontado siempre y, en ocasiones, llega a ser un tópico. Sin embargo, es en Perú donde se muestra en toda su intensidad, ya que más allá del mestizaje procedente de la colonización, se observa una importante influencia asiática en este país y en su cultura, especialmente china y japonesa (no en vano la llamada comida
chifa es el símbolo gastronómico de Perú, siendo una mezcla de la cocina cantonesa y criolla).
En lo que aquí nos interesa, y a pesar de lo apasionante que es este País, se observa un aparente y singular esfuerzo de sus administraciones públicas por
espantar el turismo, lo que he podido observar, de forma progresiva, en mis diferentes viajes a lo largo de los años a Perú. Y es que, a pesar de tener un potencial turístico inmenso (mar, sierra y selva), las autoridades peruanas se empeñan en anteponer los intereses mineros a los turísticos, siendo que el turismo podría ser el mayor potencial económico y de desarrollo de este país. Basta con pasar por Ticlio (en la zona centro de Perú), a unos 4.500 metros de altitud, con unas montañas impresionantes y nevadas, y unos lagos que nada tendrían que envidiar a los visitados Alpes, si no fuera porque, al aproximarte a los lagos, compruebas que su oscuro color se debe a los materiales pesados de las empresas mineras del lugar, a lo que se une el hecho que para acceder a este lugar has de tomar un
cochambroso autobús que has de tomar en un barrio de los menos recomendables de Lima para los turistas (por supuesto el autobús no tiene parada en Ticlio, por lo que has de limitarte a hacer fotos desde lejos).
Algo similar ocurre con Machu Picchu, recientemente declarada en controvertido concurso una de las
siete maravillas modernas del Mundo. Ciertamente merece este título, pero no es menos cierto que cada año que pasa parece que las autoridades turísticas peruanas están más interesadas en
sangrar al turista que en dar a conocer al Mundo esta maravilla (difícil acceso a Machu Picchu, colas interminables para entrar, guías turísticos más interesados en
poner a caldo a los españoles que en explicar la historia Inca, y un largo etc...).
A pesar de ello, Perú no va a dejar de ser un destino obligado en mis viajes, pero da especial pena ver cómo cada año que pasa el trato al turista se degrada y, con la buena intención de potenciar zonas turísticas, se llenan paraísos naturales de
chiringuitos de colores chillones que en nada respetan el entorno.
Y abro esta discusión por si alguien está interesado en opinar sobre el tema y, por supuesto, por si alguien tiene una opinión contraria, ya que sería muy estimulante y positivo el saber que sólo es una impresión mía.
Saludos.